Historias de la Historia

Anécdotas y Curiosidades del pasado

Servio Tulio y de como “si se cierra una puerta, la diosa (Fortuna) abre una ventana”

Publicado por El hijo del Ahuizote en 4th noviembre 2018

El rey de Roma Servio Tulio (hacia 578 a. C.–c. 534 a. C. fecha tradicional aunque controvertida), decía tener una relación especial con dos dioses: Vulcano (Hefesto), al que levantó un altar en el Comicio de Roma, según la tradición él había engendrado al rey Servio mediante una chispa de una hoguera, dejando embarazada a su madre Ocrisia.  Por este motivo este monarca etrusco creía contar con los favores de este dios. Pero, también decía gozar de la protección de una diosa, Fortuna (diosa de la buena suerte). A esta diosa le dedicó muchos santuarios en la ciudad, uno de ellos en el Foro Boario del que han llegado hasta nosotros algunos restos.
Según contaba la leyenda, Servio tenía una aventura amorosa con esta divinidad, que entraba en su dormitorio por una ventana, la llamada Porta Fenestella.
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Ventana de Pompeya.
Curiosamente, en el Oriente Próximo existía un rito que servía para legitimar la monarquía, cuando el rey era dudoso.  El nombre que recibía era el de “bodas sacras” y consistía en la unión durante la noche del rey con la diosa el templo, a veces incluso llevándose a cabo el acto sexual haciendo de diosa un sacerdotisa, una prostituta del templo o una esclava. Cuando la boda sagrada era consumada comenzaba el reinado y era la propia diosa la que anunciaba por una ventana del templo la aprobación del nuevo monarca.
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“Diosa de la ventana”, ss. IX-VIII a. C.
¿Y qué tiene que ver este rito oriental con Roma? Resulta que, según el mito, Tanaquil, esposa de Tarquinio, monarca al que sucedió Servio, fue la instigadora para que este etrusco reinara (su biografía hasta convertirse en rey es bastante oscura).  Ella, igual que la diosa, se dirigió por una ventana al pueblo para anunciar al nuevo monarca.
Plutarco nos cuenta lo siguiente:
“¿Por qué llaman a una Única puerta “ventana”, pues esto significa “fenestra” y junto a ella está la llamada «cámara de la fortuna»?
¿Acaso porque el rey Servio, que fue afortunadísimo, tenía fama de conversar con Fortuna que le visitaba por la ventana?
¿O esto es una invención, dado que cuando murió el rey Tarquinio Prisco, su mujer Tanaquil, sensata y regia, asomándose a la ventana se dirigió a sus ciudadanos y les persuadió a que designaran rey a Servio y por esto el lugar tomó este nombre?” (Cuestiones Romanas 36).
Es curiosa la aparición de la “ventana” por dos veces en la historia de este rey: por una parte fue un elemento indispensable en su nombramiento como gobernante tras el anuncio por parte de la esposa del anterior monarca como sucesor, cuando era un personaje que había salido de la nada y sobre el cual siempre se ha especulado muchísimo; y por otra, era el lugar donde entraba la diosa Fortuna para realizar el acto amoroso con él y aconsejarle sobre su gobierno y así legitimándole.
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Servio Tulio
Frans Huys, s. XVI
Fuente: wikipedia
Ya sabéis lo que se dice: “Cuando Dios te cierra una puerta, se abre una ventana”, pues a Servio le viene como anillo al dedo ese refrán.
Texto de Plutarco de M. López Salvá para editorial Gredos.

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Muere Joachim Ronneberg, jefe del comando que saboteó la bomba atómica nazi

Publicado por El hijo del Ahuizote en 31st octubre 2018

Ya no quedan héroes de Telemark, y el mundo está más vacío de valor y de aventura. El legendario Joachim Ronnenberg, el último de los miembros del famoso grupo de comandos que saboteó las instalaciones de fabricación de agua pesada de Vermok, en Rjukan, en la región de Telemark (Noruega), fundamentales para el proyecto de bomba atómica nazi, ha fallecido el pasado día 21 en su localidad natal noruega de Aalesund a los 99 años. Ronnenberg, entonces con 23 años y teniente, era el jefe de la pequeña fuerza de valientes que asaltó la planta hidroeléctrica de la empresa Norsk Hydro el 27 de febrero de 1943 y voló con explosivos su equipo para fabricar agua pesada, alejando los sueños de Hitler de conseguir un arma nuclear, a Dios gracias.

Eran nueve, llegaron en una helada noche de invierno vistiendo ropa blanca de camuflaje, enterrados en nieve hasta la cintura, armados con metralletas Thompson, pistolas y granadas, cargados con los explosivos y portando cada uno una ampolla con cianuro just in case —como les dijeron los instructores ingleses—, por si acababan en manos de los alemanes, previsiblemente poco comprensivos con los saboteadores aunque llevaran debajo uniforme militar británico.

La osada operación en la Noruega ocupada, una de las más famosas y exitosas de comandos en la Segunda Guerra Mundial y una verdadera lección de supervivencia en condiciones drásticas, fue recreada de manera bastante libre —demasiado, según el propio Ronneberg— en la famosa película Los héroes de Telemark (1965), de Anthony Mann, con Kirk Douglas y Richard Harris. La reciente serie noruega La guerra del agua pesada (2015), explica los hechos de manera mucho más ajustada a la realidad histórica. No hubo disparos y los comandos no sufrieron bajas ni tuvieron que matar a nadie.

Joachim Ronneberg, en la época de la operación contra la fábrica de agua pesada en Telemark.
Joachim Ronneberg, en la época de la operación contra la fábrica de agua pesada en Telemark.

El ataque de Ronnenberg y su grupo, la denominada Operación Gunnerside, montada por las fuerzas especiales británicas del SOE (Special Operations Executive) y la resistencia noruega, era en realidad la culminación de una serie de frenéticos y desesperados intentos para acabar con la amenaza que suponía el agua pesada —óxido de deuterio, moderador de la reacción en cadena para fabricar una bomba de plutonio— que se obtenía, antes de la guerra, al producir fertilizante, en la pequeña localidad del centro de Noruega. En el curso de un intento anterior, la Operación Freshmann, habían muerto, al estrellarse los dos planeadores Horsa que los transportaban para infiltrarlos en la Noruega ocupada o fusilados tras capturarlos los nazis, una treintena de paracaidistas británicos.

La introducción del comando noruego —formado por exiliados en Gran Bretaña— en una de las regiones más salvajes y frías del país escandinavo requirió a sus miembros enormes dosis de coraje y aguante. Un primer grupo de tres (Swallow) se adelantó para preparar una pequeña base en una cabaña aislada. Ronnenberg llegó en paracaídas en el segundo grupo de seis. Tardaron cinco días en encontrarse. Esquiaron (no en balde eran noruegos) hasta el objetivo. A la fábrica (hoy visitable como museo) solo se podía acceder por un vertiginoso puente sobre el río Mana muy vigilado por los alemanes. Los comandos descendieron por uno de los lados de la garganta, cruzaron la corriente por un puente de hielo y treparon esforzadamente por el otro lado. Mientras los demás los cubrían, Ronneberg y Fredrik Kayser, a los que se unieron después otros dos miembros del equipo de demolición, entraron en la factoría, pusieron las cargas y salieron pitando. Una operación limpia. Quien firma estas líneas tuvo el privilegio de revivir la acción durante el rodaje in situ en febrero de 2014 de la serie noruega.Durante unos segundos, en un descanso, en medio de la nieve en el barranco, incluso pude sostenerle la metralleta al actor Tobias Santelmann, que encarnaba a Ronneberg, mientras se comía un bocadillo.

Mientras los demás los cubrían, Ronneberg y Fredrik Kayser, a los que se unieron después otros dos miembros del equipo de demolición, entraron en la factoría, pusieron las cargas y salieron pitando. Una operación limpia.

Ronneberg, un hombre alto y en su madurez con aspecto de Clint Eastwood, decía que solo había entendido la importancia de lo que sus comandos y él hicieron después del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Pensó que, de haber fallado ellos, Londres podía haber quedado como las ciudades japonesas. Sabían que era una misión casi suicida. “A menudo pensábamos que era un viaje solo de ida”. También señalaba que la huida de 320 kilómetros a Suecia tras el sabotaje, con millares de alemanes enfurecidos persiguiéndolos a través de la Noruega cubierta de nieve, había sido “el mejor fin de semana de esquí de mi vida”. Así hablan los valientes. Se salvaron todos, alguno, como Knut Haugland, para luego formar parte de la expedición de la Kon-Tiki, nada menos. Ronneberg, que había escapado a Escocia en un bote tras la invasión alemana en 1940 y se había alistado para regresar a luchar, realizó otras misiones durante la guerra. Recibió numerosa condecoraciones, entre ellas la Cruz de Guerra con espadas noruega y la DSO (Orden de Servicios Distinguidos) británica (sin duda todo el equipo mereció la Cruz Victoria). Tras la guerra trabajó en la radio pública de su país. Siempre se mostró reservado y modesto sobre su papel en la operación en Telemark y advirtió a los jóvenes que hay que estar dispuestos en todo momento a luchar por la paz y la libertad.

La primera ministra de Noruega, Erna Solberg manifestó al conocer la noticia de la muerte de Ronneberg: “Era uno de nuestros grandes héroes. La última de las grandes figuras de la Resistencia”. En 2014 se le había dedicado una estatua (que lo mostraba de manera muy realista y ataviado de comando) en su ciudad.

El esfuerzo de los héroes de Telemark sirvió para detener la producción de agua pesada varios meses, seguramente decisivos para que Hitler no tuviera su bomba. Pero luego, por si acaso, los aliados decidieron bombardear la planta (algo que se había descartado para evitar la muerte de civiles). El ataque masivo de 160 bombarderos estadounidenses en noviembre de 1943 causó la muerte de 22 noruegos. Posteriormente, en febrero de 1944, la resistencia hundió en el vecino lago Tinn el transbordador que partía para llevar a Alemania las últimas existencias de agua pesada. Murieron otros 14 civiles noruegos. Todo lo cual hace más notable la gesta incruenta de Ronneberg y los suyos, esos hombres valientes, inolvidables.

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María R. Murillo y el martirio  en el lado “hereje” (relato de un evento de la Cristiada)

Publicado por El hijo del Ahuizote en 28th octubre 2018

María R. Murillo y el martirio en el lado “hereje”

Simitrio Quezada

Fotografía: Samuel Vela

El amanecer se colaba entre nubes constipadas, oscuras, sobre el municipio
zacatecano Villa García de la Cadena, llamado todavía en ese 1935 Santa María de
Mecatabasco, por parte de piadosos hombres y mujeres que se resistían a las
ordenanzas del gobierno federal cardenista. La otra María, la profesora, vio el cielo
de Huiscolco al despertar dentro de ese cuartito de adobe, pegado al otro que
servía como aula. La figura de un gallo se recortaba contra la oscuridad que se
disipaba. Su canto dio un nuevo aliento a la “perdedora de almas”, como ahora
daba por llamarla desde el púlpito el viejo cura Cabral, en la cabecera municipal.
La profesora rezó un Paternoster frente al crucifijo fijado en barro que pendía
de la pared de adobe. Masticó varias veces el “sicut et nos dimitimus debitoribus
nostris”, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. La situación no era
tersa: siete años habían pasado desde el final de la Cristiada, volvió a pensar ella
mientras se aseaba. Siete años y sin embargo en los cerros todavía se escondían
resentimientos vivos, “los de la segunda oleada”, cristeros que buscaban venganza
por las muertes de los suyos. En Jalpa, por no ir más lejos, Jovita Valdovinos había
jurado acabar con quienes mataron a su padre Teófilo. La mujer bajaba a los
ranchos, robaba lo que podía y regresaba a esconderse. Y así otros tantos,
mientras los curas los alentaban en secreto, quizá también por el coraje contra el ex
presidente Calles y ahora contra el general Lázaro Cárdenas. El presidente
Cárdenas y su modificación al artículo tercero constitucional.
María se alisó el cabello y cerró los ojos por un momento. Se sabía parte de
una cruzada difícil. En esa región los sacerdotes seguían monopolizando la tarea
educativa a través de la escuela de párvulos y sus catecismos que debían ser
memorizados a rajatabla. Por otro lado estaban los hacendados. Allá en El
Plateado, cerca de su rancho natal San Antonio, María tuvo que lidiar con el cacique Antonio, quien día tras día encaraba a la profesora para exigirle que dejara
de enseñar a los labriegos. “Esa gente está para trabajarme, no para leer y
escribir”. Casi lo mismo sucedía en las haciendas cercanas: Cosalima, San
Francisco, Santiago, Agua Blanca, San Luis, La Luz, San Andrés, San Pedro…
Ahora, quién lo dijera, el mismo don Antonio le calentaba más la cabeza al cura
Cabral.
―Es insoportable― lamentaba don Antonio desde la sala de su casa grande,
“que esta vieja… ¡una vieja! esté diciéndoles a todos que debe ser bienvenido eso
del reparto agrario. ¡Despojo es lo que se llama eso, señor cura, y usted bien lo
sabe! Los ignorantes hacen una revolución para la rapiña, y ahora vienen por las
tierras que mi padre, mi abuelo y mis demás ancestros han cultivado con tanto
trabajo. Y además olvidan todo lo que los hemos cuidado a esos zarrapastrosos”.
―Hijo, ya repetí en mi sermón que quien acepte tierras del gobierno
automáticamente entrará a las llamas del infierno in aeternum, per saecula
saeculorum. Ya les advertí también sobre esa mujer que en Huiscolco lleva a los
niños por los caminos de Satán.
―Pero hay que hacer algo más, señor cura. ¡Acuérdese que las viejas deben
estar como los rifles: cargadas y en un rincón!
La semana pasada, María había desatado más ira del viejo cura. “Han de
saber que los niños no vienen de ninguna cigüeña, sino de sus madres. Ese
abultamiento que le ven antes es el propio bebé, alimentado por su mamá mediante
un cordón al que llamamos umbilical. Lo que ustedes conocen como ombligo no es
más que la cicatriz que a todos nos queda tras el corte del cordón”.


―Por eso no vemos a la cigüeña, maestra…
―¿Cuándo has visto cigüeñas en Huiscolco, Juvenal?
―Oiga, maestra. Mis tatas no me hablan de cigüeñas. A mí y a mis hermanos
nos dicen que el niño Dios nos deja a los hermanitos afuera de la puerta, en una
canasta.
―A ver, Lauro: en primer lugar se dice “a mis hermanos y a mí”. En segundo
lugar, tampoco es cierto eso de la canasta. Los hombres y las mujeres tienen
distintos órganos reproductores y con ellos puede darse la vida… Niñas y niños seguían mirando a la profesora María Rodríguez con bastante
extrañeza.
―Sé que es difícil que lo entiendan, y hasta peligroso para mí. Pero quizá
alguno de ustedes podrá explicarlo mejor cuando tengan alumnos… A ver,
¿quiénes de ustedes quisieran ser maestros?
Varios de los chiquillos levantaron sus manos.
―Qué bien… De ti ya lo imaginaba, Rafael: lo compruebo en tu empeño
diario.
El aludido levantaba el mentón, como si intentara ocultar su sonrisa. La
profesora continuó hablándoles.
―Les aconsejo que difundan el conocimiento. Enséñenlo a todos sus
conocidos. Enséñenles por lo menos a escribir el nombre de ellos. Juntos podemos
acabar con la ignorancia en nuestros pueblos.

* * *

Fotografía: Paul Duran Avila

Ese amanecer de noviembre se extendía en Huiscolco, pequeña comunidad de
Tabasco a la que María había llegado hace tiempo, tras su pleito con el cacique de
El Plateado.
Al abrir la puerta encontró un escrito con letra malhecha: “Maistrita comunista
ballase de la escuela y del pueblo o sufrira la justicia de Nuestro Señor. Los
Cristeros”. Las siluetas oscuras continuaban intactas. Debitoribus nostris, nuestros
deudores, los que nos ofenden, volvió a pensar la maestra en un suspiro que sabía
a resignación.
Durante toda la jornada, María lidió con la inquietud. Ni siquiera la mirada de
Medina, su alumno más destacado, logró confortarla. La tormenta podía estallar en
cualquier momento, pero ella no podía estar en otro lugar que no fuera el aula, con
sus niños, mostrándoles la verdadera luz del conocimiento, la que brota de la
ciencia y no del fanatismo.

* * *
―¡Abra la puerta!
Los golpes se estrellaron como relámpagos contra los montes. María
despertó sobresaltada, como nunca en sus cuarenta y cinco años. De pronto un
impacto más fuerte que los otros rompió el travesaño que aseguraba la integridad
de su cuartito y descubrió en torno a ella a varios hombres, casi todos con una
estampa de la Guadalupana sobre el frente de sendos sombreros.
―Ya nos colmó la paciencia, maestrita. Ora venimos para llevárnola de aquí,
porque diun modo o de otro usted va a dejar de prevertir a nuestros hijos.
―Ya le habíanos avisado…
―¡Protestante!
―¡Comunista!
―¡Sólo Cristo reina en este país!
―Como dice el señor cura Cabral: más vale que nuestros hijos sean burros
en el cielo que sabios en el infierno.
Los gritos y reclamos seguían agolpándose mientras uno de ellos trajo del
otro cuartito varios de los libros utilizados en clase.
―¡Aquí están! ¡A ver, lele, Marcial! ¡Lele, pa’ que nos digas si sí son
comunistas estos libros!
―Este… yo batallo un poco para ler, pero pos ya todos sabemos que sí son
libros que alejan de la religión que nos dejaron nuestros padres y que nosotros
queremos dejar a nuestros hijos.
―Querías hablarles a nuestros hijos sobre cómo se hacen los niños… ¡‘Ora
verás cómo se hacen, hija del demonio!
El más fuerte de todos empujó a la profesora hasta derribarla sobre la cama.
María intentó zafarse pero otras manos, muchas, la buscaron para arrancarle el
vestido. Los gritos de Viva Cristo Rey quedaron olvidados durante los siguientes
minutos, en medio del fragor y los turnos para penetrar el sexo de la hereje.

* * *

Fotografía: Samuel Vela
Sacaron a la mujer a empujones y la acercaron al potro zaino. María pensó que
desmayaría pero las maldiciones de las buenas señoras de Dios le impedían un
momento de paz. La violación y tanto dolor parecían haberle quitado media vida.
Rodearon sus pies con una soga sucia. Por un momento ella puso los ojos
en blanco y en silencio, con la boca semiabierta, pidió ayuda al dios por el que la
erosionaban, como tierra a la que todos quieren mancillar. El jinete sostuvo con
fuerza el otro extremo de la soga amarrada a sus tobillos. El zaino comenzó a
galopar y, dejando atrás a la mayoría de los católicos que comenzaban a
congregarse, hombres y mujeres de Huiscolco, el cuerpo de ella se hizo más
guiñapo voluble, viruta humana, cuerda pálida que se deshilachaba y ponía a punto
de reventar. Su cadera se fracturó con la primera piedra saliente que la astilló. Su
cabeza vibró entre las rugosidades del suelo. Sus rodillas se convirtieron en un
calor ígneo, además levantaban mucho polvo.
Otra vez la alcanzaron ellos para sujetarla. La arteria carótida se le marcaba
notablemente, el alarido de María se confundía con los gritos de sus atacantes. Dos
hombres seguían presionando esas piernas cansadas, marcadas por el suplicio,
sometidas ahora a un hormigueo constante, mientras el barbado sostenía los
hombros de la profesora y el cuatro hombre seguía bajando la rozadera afilada a lo
largo del seno izquierdo de su enemiga.
Cayó desmayada. El hombre más fuerte la rebasó, llevando en cada mano
áspera sendos senos de ella, masas tan aguadas como sanguinolentas.

* * *

La despertaron varios gritos de Viva Cristo Rey. Sentía terribles escalofríos por todo
el cuerpo. Se miró el par de hemorragias oscuras, una a cada lado de su torso. En
medio de una luz que terminaba de estallar sobre el camino, divisó uno de sus
senos colgado en un huizache, derramando sangre a cuentagotas. Buscando
contener el horror, se volvió hacia el otro lado. Entonces, sobre un arbusto más
grande, vio su otro seno, y unos metros a la izquierda reconoció al hombre que le hincó la rozadera, quien se restregaba las manos contra unas matas de salvia, para
limpiarse.

* * *

Los disparos sonaron secos. Nadie gritó, nadie se persignó. Los otros cristeros,
mano armada de Dios, ni siquiera voltearon a la salida de Huiscolco, donde
quedaban exhibidos los senos de la profesora como escarmiento para cualquier
otro docente que quisiera amenazar a los niños con sus clases; donde quedaba el
cuerpo violado, golpeado, quebrado y mutilado de María R. Murillo. Que por gloria
de Cristo arda bien en el infierno, pensaron con santidad los defensores de la fe a
quien todo se debe, quien reina por los siglos de los siglos.
No pudieron impedir que pasaran frente a su víctima los niños que venían de
comunidades cercanas para asistir a clases. Con profunda inquietud, paralizados,
contemplaron esa piltrafa que un día antes era todavía profesora majestuosa, guía
y fuente de conocimiento. Días después comentarían con susurros entre ellos cómo
gemía ella, cómo temblaban sus pupilas, cómo la agonía la embellecía y al tiempo
le quitaba brillo… hasta que horas después terminó de desangrarse y se apagó.
Por la tarde llegó su sobrino desde San Antonio por el cuerpo de ella. Lo
envolvió en una sábana, tres personas le aconsejaron que se fuera rápido. Luego
fue a la cabecera municipal a dar fe de los hechos. En el acta, el funcionario asentó
que la profesora fue “sacrificada”, no asesinada.
Al día siguiente, el cura Cabral llegó a Huiscolco acompañado por los
mismos cristeros y otros más. Pasaron por en medio de los arbustos que sostenían
los senos sanguinolentos. Mosquitos zancudos y otros más diminutos se
congregaban en torno a ambos órganos. Parecía que los improvisados
combatientes de Dios miraban orgullosos lo cercenado.
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, levantó su voz el sacerdote al
iniciar la celebración. Después Cabral cantó Ego confiteor, todos se pusieron de
rodillas, llevaron sus diestras a sendos pechos. Al terminar gritó con más fuerza a
todos: Ego absolvo pecatis tuis… La misa prosiguió entre rostros santificados por el perdón. Al final todos se persignaron de nuevo y cantaron con alivio y voz
falsamente plañidera el Te Deum laudamus. El vientecillo de finales de octubre
arrastraba barañas amarillas y naranjas.

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Maravillas del Mundo Antiguo XXII: El Coloso de Rodas.

Publicado por El hijo del Ahuizote en 22nd septiembre 2018

La conocida como sexta Maravilla de la Antigüedad fue construida en el siglo III a.C. por los rodios, en su puerto de Rodas erigieron una colosal estatua de bronce del dios Helios. Al igual que las otras Siete maravillas del mundo antiguo, salvo la gran pirámide de Keops, fueron destruidas y no se conservan en la actualidad, en este caso, el Coloso de bronce fue devastado por un terremoto. Nuestra historia comienza en la Antigua Grecia, una gran civilización basada en Ciudades-estado autónomas, con sus propios dirigentes y leyes. En su etapa final conocida como el Helenismo de Alejandro Magno, tres de esas Polis: LindosCamiro y Yáliso, en el año 405 a.C., fundan una nueva ciudad llamada Rodas. Colocaron su capital federal en un lugar estratégico, Rodas estaba entre dos grandes rutas marítimas de la Antigüedad clásica: la que unían Mileto con Egipto, y la que conectaba Grecia con Chipre y Siria. De modo que, prosperó con gran celeridad, los rodios se hicieron célebres por ser grandes navegantes, comerciantes, diplomáticos y artesanos de los metales. Y su posición relevante  lleva a Rodas a verse envuelta en la célebre guerra de los sucesores de Alejandro Magno.

Imagen de la Helépolis o tomadora de ciudades, la máquina de guerra más devastadora de la Antigüedad.

Por razones económicas, de la ruta comercial, finalmente, los rodios pactan con Ptolomeo I, rey de Egipto, y eso enfurece al otro candidato a suceder a Alejandro, Antígono, rey de Macedonia, que envía para “convencer” a los rodios a su hijo Demetrio Poliorcetes. Demetrio era famoso por tomar y asediar ciudades, inventó la famosa Helépolis o “tomadora de ciudades”, que era una brutal máquina de asedio en forma de torre, perfectamente equilibrada, de unos 40 metros de altura. La torre fue diseñada por el arquitecto Epímaco de Atenas y tenía nueve pisos con aberturas, desde las que atacar, y se movía sobre ruedas. Según la tradición, ese era el talón de Aquiles de la temible maquina, sus ruedas, los rodios lo aprovechan y logran detenerla lanzando a su camino barro y estiércol, evitando su avance. El asedio fue largo, y los rodios resisten tras un año, logrando un beneficioso acuerdo, serían aliados de Antígono y no de sus enemigos, excepto Ptolomeo y su Egipto. Este pacto fue visto en Rodas como lo que era una gran victoria, y para conmemorar dicha victoria y agradecer a Helios la protección dada durante el asedio de los macedonios, se decide levantar una grandiosa estatua de bronce de Helios, dios del sol y protector titular de la isla de Rodas.

Otra imagen artistica del Coloso de Rodas en su mítica ubicación en el puerto.

Lo más curioso de todo, es que Demetrio dejo su enorme Helépolis en Rodas tras su fallido asedio, y gran parte del dinero para levantar la maravillosa estatua fue financiado con la venta de los restos de la gran torre de combate. Los rodios encargan tal magna obra al discípulo más aventajado de Lisipo, el gran escultor favorito de Alejandro, que no era otro que Cares de Lindos. Sobre el 304 a.C. Cares comenzó la estatua, aunque no sabemos con exactitud si pudo terminarla, ya que según filósofo Sixto Empírico, se quitó la vida al poco de iniciar obra, al haber calculado mal los gastos de tan gigantesca construcción, aunque puede ser una licencia poética y, por ende, exagerada del filosofo Sixto. Los rodios deseaban una estatua a la altura de la victoria lograda y del dios que la propició, del mismo modo que los atenienses hicieron tras la famosísima batalla de Maratón y su maravillosa estatua criselefantina de Atenea, obra del gran Fidias en el Partenón de la Acrópolis de Atenas. En palabras del coetáneo poeta Tiilo: “… Para ti, Helios, han elevado hasta el Olimpo los habitantes de la rodia Rodas (…) coronando su patria sobre los despojos de sus enemigos”.

El Coloso de Rodas según Louis de Caulery, con las piernas abiertas como la popular imagen convertida en mito de Van Heemskerck, obra del siglo XVI, Museo del Louvre.

Por ello Cares de Lindos diseñó una colosal estatua y es interesante mencionar que Estrabón hablaba de los rodios como los primeros en trabajar el hierro y el bronce, y que eran grandes maestros, quizás si Cares no terminó la estatua fue acaba por maestros rodios del bronce. Su nombre Coloso viene dado por sus gigantescas dimensiones, según las fuentes griegas clásicas, tendría unos 33 metros de altura, que equivalen a la medida griega de la época que era el codo griego, medía unos 70 u 80 codos. Sus medidas exactas nunca las sabremos, además contaba con una gran base de mármol sobre la que se elevaba, pero lo que es seguro es que sería espectacular y enorme. Así lo menciona Plinio, y Plinio son palabras mayores, “pocos hombres pueden abrazar su pulgar, y sus dedos son mayores que muchas estatuas enteras”. Ya todo lo gigantesco será llamado colosal, y algo enorme un Coloso.

El Coloso de Rodas, en otra de sus míticas imágenes con las piernas abiertas en el puerto de Rodas,

Una enormidad de la que conocemos su proceso de construcción gracias a un fuente del siglo IV d.C., varios siglos después de su construcción, por lo que hay que tomar con mucha cautela la información que del Coloso nos ofrece la obra llamada Sobre las Siete Maravillas de Filón de Bizancio. Lo primero que llama la atención del relato es que cuenta que se utilizó tanto bronce que las minas así se agotaron. Debido a su tamaño estaba basado en un armazón de hierro, que los rodios también trabajaban, de unos 7.800 kilos, ese armazón fue recubierto con una piel de bronce, según Filón, de 12 o 13 toneladas de cobre. Es muy interesante que el Coloso, a diferente de otras grandes estatuas de bronce griegas, se fabricó a modo de un edifico por pisos, y no con piezas sueltas que luego se unen. La idea era sobre la gran base de mármol esculpir y fundir los enormes pies, luego fundir los tobillos y, de esta manera, ir subiendo paso a paso. El gran truco para ir subiendo y fundiendo el bronce era enterrar con tierra las partes aún no ensambladas, y las que si lo estaban quedaban bajo la tierra, mientras se podría seguir levantado y fundiendo el bronce sobre esa superficie de tierra, era como un andamio de tierra firme. Esa es la versión que tenemos de Filón de Bizancio, que para muchos investigadores ofrece una visión de una técnica no conocida en la época de los rodios, por que se duda que pudieran hacer esa fundición del bronce en la misma estatua. Otra hipótesis, quizás más plausible, es que se fundieran grandes placas de bronce y luego fueran colocadas una a una sobre el gran armazón de hierro, yo querido creer a Filón.

Pueblo de Lindos,  antes gran Polis de la isla Rodas, en una preciosa bahía rocosa.

Fuera como fuese, Coloso de Cares de Lindos en Rodas no tenía parangón, estaba destinado a ser el “segundo sol de Rodas” por toda la eternidad, pero su vida, por desgracia, fue muy corta, en el año 226 a.C. un gran terremoto asoló Rodas y derribó la colosal estatua de Helios. Y, nunca se volvió a levantar, aunque se cuenta que Ptolomeo III, rey de Egipto, ofreció el dinero y los obreros necesarios para levantarlo. Sin embargo, los rodios hicieron caso a la perdición del Oráculo, que no aconsejaba que volviera a ser levantado, al considerarlo un mal augurio. De esta forma, durante siglos, unos 900 años, los restos se quedaron in situ, y el colosalismo de dichos restos, fue admirado por todos los viajeros que pasaron por Rodas. La tradición que el Coloso se rompió por las rodillas y el resto quedó esparcido, sería una pasada ver esas piernas hasta la rodillas y los gigantescos trozos del resto a su alrededor. Mencionar al viajero Luciano de Samosata, en el siglo II d. C., que señalaba en tono de humor que “el coloso de Rodas y el Faro de Alejandría se veían desde la Luna”.

El Coloso de Rodas imaginado por el español Antonio Muñoz Degrain, que pintó en 1914 tras viajar a Rodas,  Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid).

La duda es evidente: ¿por qué no se conservan ninguno de sus colosales restos? (sería grandioso tener, al menos, uno de sus enormes pies). La explicación es la de siempre: el tiempo, la reutilización y el expolio. En este caso fue el califa árabe Muawiya, 5º califa tras Mahoma, que en la expansión del Islam por el Mediterráneo, se apodera de Rodas en el año 654 d.C.. Y como falso ídolo pagano decide terminar de demoler el Coloso, y llevarse su bronce, necesitó unos 900 camellos como fuerza de arrastre para sacar sus restos de Rodas, según cuentan las fuentes clásicas. El bronce fue comprado por un judío sirio de Efesa, lamentable final para una maravilla, que debió quedar en su lugar, en el puerto de Mandraki de Rodas o, lo que es probable en la acrópolis de Rodas.

Colosusus Solis, que crea la mítica imagen del Coloso con las piernas abiertas, de Marten van Heemskerck., 1572.

Desde ese momento, el Coloso se convierte en un mito, muchos viajeros fueron a ver el lugar donde pudo estar situado. Hay que destacar a Nicolas de Martoni, un italiano que pasó por Rodas en el año 1395 y dijo: “En tiempos antiguos hubo una maravilla, un gran ídolo, tan admirablemente formado que se dice que tenía un pie en la punta de dicho muelle, donde está la iglesia de San Nicolas y en otro en la punta del otro muelle”. Es la clásica imagen del Coloso de Rodas, que fue popularizada por el pintor holandés Marten van Heemskerck en su famoso Colossus Solis, una obra en la que colocaba el Coloso en dicha entrada del puerto de Rodas, con las piernas abiertas para dejar pasar bajo ellas los barcos y en su mano derecha alzaba un recipiente con fuego.

El Coloso de Rodas,  Salvador Dalí. 1954.

Esa legendaria representación del Coloso sería técnicamente imposible, ninguna estatua de más de 30 metros podría estar colocada con una separación en sus pies de unos 200 metros, de ser así se hubiera caído mucho antes que por el terremoto. En cuanto a su nombre, Coloso, es importante mencionar a Heródoto, el padre de la Historia, que en el siglo V a. C., viajó a Egipto y señaló que los Colosos, eran estatuas que los egipcios colocan en los templos, siempre con las piernas unidas. Ninguno de los Colosos de la antigüedad tenía las piernas separadas, y la palabra Coloso, adquiere el sentido de “estatua de gran tamaño” por el Coloso de Rodas, no eran tan gigantescos los colosos egipcios, ni otros griegos (como el del dios Apolo en la Isla de Delos) y todos con las piernas unidas, como la estatua de Artemisa en Efeso, otra de las siete maravillas de la Antigüedad. De modo que, esa mítica imagen del Coloso, poco tenía que ver con la realidad.

El dios Helios representado en un relieve Troyano, lo vemos joven, con el pelo rizado y los rayos en la cabeza.

Las fuentes clásicas nos dicen que era un gran símbolo de la independencia y poder económico de Rodas, pero poca información nos dan de su aspecto, Filón de Bizancio ni siquiera la describe, solo dice que se reconoce al dios Helios por sus atributos, sin entrar en detalles. De esta manera, debemos intuir que se asemejaría a la imagen típica del Dios Heliosque parece en monedas rodias y griegas, como un joven atleta desnudo con el cabello rizado y que podía, aunque no siempre, tener rayos en su cabeza, como símbolo del Sol. Además la tradicional y mítica situación del Coloso en el puerto de Rodas, tampoco parece nada probable, más bien es imposible que este junto al mar, por sus dimensiones, y porque sus restos habrían caído al mar y alguno de esos restos se podría haber encontrado. Lo más lógico, es que al igual que los colosos egipcios que mencionaba Heródoto, el Coloso de Rodas estuviera en el templo a Helios, como dios principal de la isla, pero no puede ser comprobado está plausible hipótesis, al no haberse encontrado ningún resto de dicho templo, pero yo estoy seguro que este templo debió existir, el dios protector de la isla tendría con toda seguridad un gran templo en Rodas.

Acrópolis de Rodas, con las ruinas del llamado Templo de Apolo Pitio, que bien podía ser el templo de Helios y en sus cercanías estar el lugar verdadero del Coloso, con unas dimensiones algo menor a las que le atribuye la tradición.

En los últimos años, una arqueóloga llamada Úrsula Vedder señaló que el templo de Helios sería el que todos llaman templo de Apolo Pitio en la Acrópolis de Rodas, y tiene sentido al estar a su lado el estadio, donde competían los atletas en honor a Helios, de la misma forma que ocurría en Olimpia en honor a Zeus, o en Delfos en honor a Apolo. Incluso, se menciona que podía estar en medio de Rodas, en un lugar llamado Palacio del Gran Maestre del Bazar, y que al caer derribó muchas casas, y que por miedo a derribar más viviendas los rodios no lo levantaron de nuevo.

Puerto de Mandraki en Rodas, con el fuerte de San Nicolas al fondo, y los dos ciervos que, supuestamente, señalan el lugar de los dos pies separados del mítico Coloso.

Es muy difícil decir donde podía estar el Coloso, yo me decanto por situarlo junto al templo de Helios, como los colosos egipcios u otras estatuas de dios importantes griegos, ejemplo la Estatua de Zeus en Olimpia, otra maravilla desaparecida del mundo antiguo. Y, por supuesto, de tener las piernas separadas sería muy levemente, al igual que otro coloso de la antigüedad el Coloso de Nerón en Roma. Suetonio, gran historiador romano, cuenta que Nerón encargó una colosal estatua suya al escultor griego Zenodoro. Que construyó una estatua de unos 40 metros inspirada en el Coloso de Rodas. tenía unos 120 pies romanos y estaba destinada a decorar su gran Domus Aurea en Roma. Al morir el cruel Nerón, el Senado borra de la faz de Roma toda su obra, y su coloso es trasformado en una estatua del Sol y es colocada en las cercanías del Coliseo, en la actualidad se conservan algunos restos de su gran basa.

Imagen del coloso imaginada por Sergio Leone en su película de 1960, como un gran ídolo que arrojaba aceite hirviendo a los barcos que pasaban entre sus piernas.

En definitiva, Coloso de Rodas existió y por sus dimensiones, complejidad e imponente colosalismo marcó la mirada de los viajeros que pasaron por Rodas durante siglos, y su eco se mantiene en el Mundo Actual. Muchas son las estatuas que se inspiran en el gran coloso rodio, como el gran Cristo de Corcovado en Río de Janeiro (Brasil) imponente estatua de brazos abiertos de 30,1 metros o la célebre Estatua de la Libertad de Nueva York, que se podía decir que es el Coloso de los tiempos modernos desde que fue levantada en 1886. con sus 93 metros de altura. Los rodios iniciaron el camino seguido por muchos pueblos de simbolizar su independencia y libertad con una estatua o un gran ídolo, y ese espíritu nos lo recuerda la mencionada estatua de la Libertad. Si os digo la verdad, me intriga mucho como sería el Coloso de Rodas, pero creo que sus exactas dimensiones y apariencia no tienen importancia y es más relevante su leyenda como una de las desaparecidas siete Maravillas de la Antigüedad. Unas maravillas, que al igual que las civilizaciones que las construyeron, vivieron su prosperidad y su hundimiento, son una metáfora de las sociedades humanas que las crean, que están sometidas a cíclicas crisis tras periodos de esplendor. Y en esas seguimos, mi teoría es que la civilización occidental actual se hundirá, espero no conocerlo, porque su hundimiento será más terrible que del Coloso de Rodas.

El Coloso de Rodas de Sergio Leone fue rodada en 1960 en el puerto de Laredo (Cantabria), donde recrearon el puerto de Rodas y la parte inferior del Coloso.

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LOS UNIFORMES DE GALA DE LA WEHRMACHT

Publicado por El hijo del Ahuizote en 15th septiembre 2018

En la era de la Republica de Weimar ya se disponía de una tunica blanca en el Reichwehr la denominada de viejo estilo o “Old Style”, el 9 de julio de 1937 fue presentada una nueva tunica blanca o de verano con unas pequeñas diferencia la cual pasaría a denominarse “Weisser Rock Neuer Art”.

Corte de la tunica blanca "Rock Neuer Art"

Corte de la tunica blanca “Rock Neuer Art”

Estas túnicas blancas eran de compra opcional para oficiales y solo se podían llevar durante un periodo del año, desde 1 de abril al 30 de septiembre, aunque se pueden encontrar fotografías de la época donde se percibe por la vestimenta de otros sujetos que es invierno, por lo cual se puede deducir que se utilizo en otras estaciones del año. La tunica de viejo estilo se podía llevar en la guarnición dentro del cuartel para entrenamientos o algunos eventos deportivos, mientras el nuevo estilo solo se utilizo como uniforme de gala o para participar en algunos eventos deportivos.

Los oficiales y ciertos rangos mayores de NCO’s eran responsables de la compra de sus propios uniformes y por lo consiguiente fueron asignados a un régimen en la vestimenta. Al poder hacer sus compras en sastres privados, se pueden encontrar diferencias entre el mismo modelo de tunica, como puede ser el tipo de tejido de construcción, el sistema de sujeción de las hombreras y otras características mínimas como el agujero para la daga de gala etc. Aunque el corte de la tunica seguía siendo la misma.

Este tipo de tunica se uso en todas las ramas del ejecito alemán (Wehrmacht) durante el régimen del III Reich, Heer, Luftwaffe, Kriegsmarine y las SS, su principal diferencia fue el cuello y el color de los adornos metálicos, los cuales eran plateados para los ejércitos de tierra y aire y dorados para los de marina aunque también utilizaron el dorado para las ramas mas altas del ejercito de tierra como eran los generales.

Tunica blanca de 8 botone de general

Tunica blanca de 8 botone de general

La tunica blanca o “Weisser Rock neuer Art”, se confeccionaba de un tejido de algodón, pero como hemos indicado anteriormente su tejido podían variar según su procedencia, se forma de una sola capa de tela sin forros interiores, a la cual van adheridos 4 bolsillos con solapa dos frontales en el pecho y dos inferiores a cada lado de la cadera los cuales iban un poco ladeados, las mangas terminan con el doblete de tipo francés, su sistema de cierre consta de 8 botones en vertical anclados a la tunica por pasadores metálicos y nunca cosidos.

Interior de una tunica blanca (Weisser Rock)
Interior de una tunica blanca (Weisser Rock)
Águila metalica de una tunica blanca
Águila metalica de una tunica blanca
Bolsillo inclinado tipico de una (Weisser Rock)
Bolsillo inclinado tipico de una (Weisser Rock)
Bocamanga francesa tipica de uniformes de oficial
Bocamanga francesa tipica de uniformes de oficial
Variante de tejido de una tunica blanca
2 Variante de tejido de una tunica blanca
Variante de tejido de una tunica blanca
1 Variante de tejido de una tunica blanca
Sistema de sujeción para hombreras de lengueta
Sistema de sujeción para hombreras de lengueta
Sistema de sujeción para hombreras de tipo "T"
Sistema de sujeción para hombreras de tipo “T”

En el bolsillo derecho justo antes de la costura de la solapa se encuentra el águila nacional fabricada en metal y sujeta a la tunica por un alfiler y gancho metálicos adheridos al emblema, en su parte trasera (espalda) se pueden observar 3 líneas de unión en vertical y dos botones metálicos a la altura de la cintura.

Águila de pecho para Weisser rock
Águila de pecho para Weisser rock
Águila de pecho para Weisser rock (Sistema de enganche)
Águila de pecho para Weisser rock (Sistema de enganche)
Hombreras sistema T para Weisser rock (Infanteria)
Hombreras sistema “T” para Weisser rock (Infantería)
Hombreras sistema T para Weisser rock (Infanteria)
Hombreras sistema “T” para Weisser rock (Infantería)

El cuello típico de solapa terminada en punta no llevan ningún tipo de adornos o parches identificativos de la rama militar, aunque se pueden encontrar fotografías de época con parches añadidos y otras modificaciones.

Hoy en día se pueden encontrar estas túnicas en muy buenas condiciones ya que al entrar en guerra casi se dejaron de utilizar en el momento. También hay que ser precavido ya que en la actualidad hay fabricantes que reproducen este tipo de tunica para su uso en recreaciones históricas.

Tunica blanca modificada con aguila de tela.(Otto Carius)

Túnica blanca modificada con aguila de tela – Wehrmacht

Túnica blanca modificada con parches de cuello. (SS)
Túnica blanca con parches de cuello – SS
Túnica blanca modificada con aguila y parches. (WH)

Túnica blanca modificada con aguila y parches – Wehrmacht
Túnica blanca otras ramas.
Túnica blanca otras ramas.
Túnica blanca con parches. (LW)
Túnica blanca con parches – Luftwaffe
Túnica blanca - Kriegsmarine
Túnica blanca – Kriegsmarine

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Un niño entre los plagiarios de Ahuixotla (Año 1872)

Publicado por El hijo del Ahuizote en 25th agosto 2018

Un francés, de nombre Luis Bassot, regresaba del pue­blo de Santa Fe la tarde del 23 de junio, como a las ocho y media de la noche. Salía de la casa de su socio, Vicente Vázquez, junto con su mozo y se aprestaba a caminar con rumbo del molino del mismo pueblo, donde habi­taba cuando fueron sorprendidos por algunos hombres disfrazados y armados hasta los dientes, los cuales lo su­jetaron de los brazos y le cubrieron la boca, mientras golpeaban a Vázquez y lo sujetaban también.

 

Iglesia de la Virgen de la Asunción en el Pueblo de Santa Fe

Fueron arrastrados hasta el camino donde habían de­jado sus caballos y lo obligaron a montar uno de ellos, al tiempo que el mozo era amarrado en un árbol.

Luego de caminar durante más de dos horas en la total oscuridad, los bandidos hicieron bajar del caballo a su víctima y comenzaron a caminar a pie, haciéndolo subir algunas cercas de piedra, hasta llegar a una casa, donde fue colocado debajo de un cuero de toro tendido entre dos palos, lugar donde se pone el pulque.

En ese lugar se acercó un niño que le señaló, mientras pasaba la mano por el cuero, que estaba gordo porque comía bien, que había de ser rico y que si les daba cien mil pesos lo pondrían en libertad.
Encerrado debajo del cuero de pulque, a través de un agujero que tenía la piel, Bassot logró mirar el rostro de uno de sus plagiarios. Durante dos días estuvo sin comer ni beber agua. Su desesperación llegó a tal extremo que bebió sus orines.
Lo sacaron una noche, le hicieron montar a caballo dando muchas vueltas, haciéndole creer que estaban cerca de Toluca.
En ese sitio fue enterrado en una fosa hecha en el suelo donde había agua y humedad en exceso. Fue acostado bajo unos tejamaniles donde sufrió diversas picaduras de hormigas y otros insectos. Allí comenzaron a darle un poco de comida, una vez al día y en pequeñas cantidades.
La fosa se hallaba cubierta por dos tablas, una fija y otra movible y, sobre estas, había pencas secas de maguey. Enmedio del silencio del lugar, pudo comprender que se encontraba en un pueblo pues escuchaba el tañer de campanas, el pito del ferrocarril, el canto de los gallos y las voces de la gente.
Logró escuchar el estampido del cañón que tronó el día que murió Benito Juárez, así como las salvas del 16 de septiembre, pues estuvo encerrado durante más de noventa días.
Cuando sintió que ya no tenía nada que perder, devorado por los insectos, extenuado de hambre y sufriendo constantes martirios y humillaciones, decidió huir una madrugada tras observar que era vigilado solo por las noches.

Zócalo de la ciudad de México 1872

                                                Zócalo de la ciudad de México 1872

Salió de su sepultura y con enorme dificultad escaló la pared, rompió el techo de tejamanil y se dejó caer al suelo fuera de la casa; se arrastró por los sembradíos, con gran debilidad y aterido de frío caminó durante un largo trecho, con temor de ser descubierto por sus plagiarios.
En la madrugada encontró a tres viajeros de a pie con quienes, tras vencer la desconfianza mutua, caminó rumbo a México.
Al llegar a la capital la policía intervino y, después de interrogarlo, se dirigió al pueblo de Santiago Ahuixotla, donde encontró la casa en que estuvo secuestrado. Fueron aprehendidos Domingo Calzada, Nazario Romero y el niño Cleofas Jácome; los demás cómplices, huyeron.
Al concluir el juicio, Calzada, Rodríguez y Romero fueron sentenciados a muerte, mientras el niño Cleofas debió pagar una pena de diez años, debido a su corta edad.
Más tarde, el presidente de la república resolvió conmutar la pena de muerte a Rodríguez y a Romero, condenándolos a ocho años de prisión; el niño fue castigado a dos años de presidio. Sólo se ratificó la sentencia a Calzada, quien fue ejecutado junto al lugar donde había estado plagiado Bassot, exponiendo su cadáver en un paraje inmediato.

 

NOTA: Basado en: Salvador Novo, “Memoria del Gobernador del Distrito Federal”, en Un año, hace ciento. La ciudad de México en 1873, México, Porrúa, 1973.

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La Infame Brigada SS “Dirlewanger”

Publicado por El hijo del Ahuizote en 16th agosto 2018

La Infame Brigada SS “Dirlewanger”

Las matanzas perpetradas por las Waffen-SS en el frente oriental fueron de una brutalidad extrema, pero hubo una unidad cuyos excesos lograrían incluso escandalizar al cuartel general de Hitler: la SS Sturmbrigade “Dirlewanger”. La extrema barbarie y depravación de esta unidad de las SS sólo fue comparable a la del R.O.N.A. de Bronislav Kaminski(también conocida como “Brigada Kaminski”).

Sus orígenes están en una estrambótica sugerencia que le hicieron a Hitler, en el sentido de que una unidad formada con cazadores furtivos convictos tendría los conocimientos de la vida al aire libre idóneos para la lucha antipartisana. El dictador nazi aprobó la idea, y el 15 de junio de 1940 se formó una pequeña compañía penitenciaria llamada “Mando de Furtivos Oranienburg”, constituida por criminales civiles y militares comunes (no presos políticos) de toda ralea reclutados en varias prisiones y campos de concentración. En septiembre, con unos 300 efectivos, recibió material de la SS-Totenkopfverbände y fue rebautizada como “Batallón Especial de las SS Dirlewanger”, llamado así por el comandante al que se le había encargado su formación, el SS-OberführerOskar Dirlewanger.

Nacido en la ciudad bávara de Würzburgo en 1895, este infame tipejo (la prueba evidente de que la cara es el espejo del alma, como se puede observar en la fotografía de aquí arriba) había luchado en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido y condecorado. Luego se doctoró en Ciencias Políticas, y en 1923 se afilió al NSDAP. Aunque trabajaba como maestro, era un completo degenerado, dado a la bebida y a los escándalos. Los historiadores e investigadores coinciden en describirlo como un asesino psicópata, sádico, pedófilo y con tendencias necrófilas.  Así, Chris Bishop, lo define como “el hombre más malvado de las SS”, mientras que de acuerdo con Timothy Snyder“en todos los teatros de operaciones de la Segunda Guerra Mundial, muy pocos pudieron rivalizar en crueldad con Oskar Dirlewanger”. Lo que viene a ser un grandísimohijodelagranputa de marca mayor, vamos.

En 1934 fue condenado a dos años de cárcel por violar a una menor de 14 años, perdiendo su trabajo, su título de doctor, sus condecoraciones honores militares y siendo además expulsado del Partido Nazi. Reincidió a las primeras de cambio en cuanto salió en libertad, siendo acusado de cargos similares y fue enviado a un campo de concentración. Sin embargo, contaba con la protección de un antiguo camarada de la Gran Guerra y delFreikorps ahora muy bien situado, el jefe de reclutamiento de las SS, el SS-Obergruppenführer Gottlob Berger (que además era íntimo amigo deHeinrich Himmler), quien salió en su rescate, logró que lo reinstauraran en la reserva de las SS y le envió a España a luchar en las filas de la Legión Condor, donde permaneció entre 1936-1939. Después, Berger (en la fotografía sobre éste párrafo) le consiguió que fuese nombrado Obersturmführer (teniente) en las Waffen-SS. Igualmente, consiguió que fuera readmitido en el NSDAP, le fuera devuelto su título de doctor, así como la autorización para formar esa unidad de “furtivos” en Oranienburg, el cuartel general de la SS-Totenkopfverbände.

En octubre de 1940, la unidad fue enviada a la Polonia ocupada para tareas de seguridad; los informes de atrocidades empezaron casi de inmediato y continuaron durante todo 1941, año en que la unidad fue empleada para luchar contra los partisanos. El batallón convirtió la ciudad polaca de Lublin en habitual escenario de saqueos, incendios, asesinatos, violaciones y atrocidades sin límite. Cientos de aldeas y poblados fueron incendiadas y sus habitantes aniquilados. Entre las barbaridades cometidas por la chusma de Dirlewanger – quien al parecer se paseaba con su mascota, un pequeño primate, sobre los hombros, mientras dirigía sus matanzas – estaba inyectar estricnina a sus víctimas femeninas, tras haberlas desnudado y golpeado previamente, y observarlas, junto a sus oficiales, convulsionar hasta la muerte como simple entretenimiento. Los informes sobre su lucro personal y las barbaridades cometidas en Polonia incluso atrajeron la atención de un fiscal de las SS, Conrad Morgen, que inició una investigación sobre sus siniestras actividades, pero su amistad con Gottlob Berger, le protegió incluso del SS-Obergruppenführer Friedich Krüger, jefe superior de las SS y la Policíaen Polonia.

Así que, gracias a sus amigos de alto rango, Dirlewanger y su banda de criminales – ahora un “Regimiento Especial de las SS” – fueron transferidos a Bielorrusia en enero de 1942. Nada más llegar se pusieron a reclutar personal local para las operaciones contra los partisanos, en las que serían empleados exclusivamente hasta noviembre de 1943, cimentando la bárbara y cruel reputación que traían de Polonia. Se estima que el regimiento asesinó al menos a 30.000 civiles durante su estancia en Bielorrusia, aunque otras estimaciones hablan de 120.000 muertos y 200 aldeas incendiadas. Parece ser que el modus operandi preferido de estos malnacidos (algunos de cuyos miembros parece ser que se ocultaban bajo máscaras, como se puede ver en la imagen bajo este párrafo) era entrar en los pueblos, reunir a todos sus habitantes y encerrarlos en un granero, para después incendiarlo, acribillando con  ametralladoras a todo aquel que tratara de escapar de las llamas y el humo. También utilizaron a civiles como escudos humanos o los hacían caminar sobre campos minados.

Pese a su pésima notoriedad, la unidad fue expandida a dos batallones en agosto de 1942, y Dirlewanger, “para más inri”, fue condecorado por su “valor”, en mayo y octubre. En mayo de 1943, la unidad fue autorizada a llevar parches de cuello y divisas de empleo (algo insólito en unidades penitenciarias). El concepto original de ser una formación de cazadores furtivos había desaparecido para siempre: ahora se aceptaba a granujas de todo pelaje y de la peor calaña – psicópatas, violadores, asesinos… bien fueran alemanes o extranjeros, militares o civiles – y en marzo de 1943 se ofreció el servicio en la unidad como medio de redimir y conmutar penas. Con semejante personal entre sus filas no es raro que llegase a haber tiroteos entre “soldados” rusos y lituanos, teniéndose que imponer la disciplina por los métodos más brutales, incluso con los oficiales. En ocasiones, las operaciones antiguerrilla a gran escala costaron a la unidad muchas bajas (unas 300 entre febrero agosto de 1943), y se autorizó la formación de un tercer batallón.

Entre noviembre y diciembre de 1943, el regimiento se vio en primera línea de fuego, encuadrado en el Grupo de Ejércitos Centro, y padeció todavía más bajas, quedando reducido a 260 hombres. Dirlewanger fue nuevamente “recompensado” con la Cruz Alemana en Oro, la segunda condecoración en importancia después de la Cruz de Caballero. Su regimiento de presidiarios fue reconstituido a primeros de 1944 con convictos sacados de los penales militares alemanes y para febrero tenía 1.200 hombres, a los que se sumaron otros 800 en abril. A las misiones contra los partisanos en Bielorrusia, en mayo y junio, siguieron combates de retaguardia durante la retirada a Polonia en julio, a resultas de la Operación Bagration del Ejército Rojo.

En agosto de 1944, como había sucedido con los renegados rusos de Kaminski, los incontrolables convictos de Dirlewanger escalaron las más altas cumbres de la abyección cuando fueron requeridos para aplastarla sublevación de Varsovia. Participaron en la masacre de Wola, en la que, en tan sólo 2 días, al menos 40.000 civiles fueron asesinados. En ese distrito de la capital polaca, quemaron tres hospitales con sus pacientes dentro, mientras que a las enfermeras, las golpearon y violaron brutalmente, ahorcándolas después desnudas, junto a los médicos y doctores. Completamente borrachos se abrieron paso por la Ciudad Viejabebiendo, violando y asesinando, ensañándose con combatientes y civiles por igual, sin distinciones de edad o sexo. Irrumpieron en otro hospital en el que los pacientes fueron acribillados y abrasados con lanzallamas y las enfermeras, violadas y asesinadas. La “Brigada Dirlewanger” quemó vivos a prisioneros (incluso menores de edad) – se dice, que a veces les cortaban los brazos, los empapaban de gasolina y tras prenderles fuego, se divertían viéndolos correr por las calles de Varsovia -, violó a niños, empalaban bebés con bayonetas o los tiraban por las ventanas, colgaban a mujeres en los balcones de las casas…. Se dijo que un oficial de estado mayor enviado a llevar a Dirlewanger ante el general en jefe de la operación, el SS-Obergruppenführer Von dem Bach-Zelewski, fue despachado a punta de pistola. Al menos otros 30.000 civiles fueron masacrados en la Ciudad Vieja. Pero, a diferencia de KaminskiDirlewanger no fue ejecutado por sus atrocidades, sino que le fue concedida la Cruz de Caballero.

A finales de agosto estalló una revuelta en Eslovaquia; en septiembreBerger fue nombrado jefe superior de las SS y la Policía en ese territorio, y en octubre logró que le transfiriesen la unidad de su protegido. El regimiento de Dirlewanger (debilitado por los ataques aéreos de camino a Eslovaquia) entró en combate contra los rebeldes eslovacos en Biely Potok, Liptovska Osada Treicy y, aunque tuvo éxito, empezó a sufrir deserciones. En noviembre de 1944, se permitió que algunos de sus miembros pudiesen pasar a otras unidades de las Waffen-SS, al tiempo que el regimiento fue convertido en una brigada mediante la incorporación de más criminales.

En febrero de 1945, mientras estaba estacionada en Hungría, la unidad fue rebautizada “36. Waffen Grenadier Division der SS”, aunque en realidad nunca tuvo los efectivos, ni de lejos, para ser una división. Ese mes, Dirlewanger regresó a Alemania para someterse a tratamiento hospitalario y fue sustituido por Fritz Schmedes. La división se vino abajo durante la ofensiva soviética de primavera, en abril de 1945, y muchos hombres desertaron antes de quedar atrapados en la Bolsa de Halbe. El 29 de abril, algunos elementos de la división fueron capturados por los soviéticos al sureste de Berlín, y pasados por las armas de forma sumaria. Unos pocos lograron entregarse a las fuerzas estadounidenses.

Cuando acabó la guerra, los franceses detuvieron a Dirlewanger enAltshausen (Alemania), mientras vestía con ropas de civil y se ocultaba bajo una identidad falsa. Al parecer, lo entregaron a unos soldados polacos, quienes, al descubrir su identidad, le dieron a probar de su propia medicina: lo torturaron durante varios días y acabaron a golpes con su miserable vida en torno al 4-5 de junio de 1945. Aunque corrieron muchos rumores acerca de su suerte – se pensó que había conseguido huir – el análisis de sus restos en 1960 confirmó su muerte.

Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: “Las Legiones de Voluntarios y otras Divisiones de las SS: de la 24ª a la 38ª” de Gordon Williamson

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