Historias de la Historia

Anécdotas y Curiosidades del pasado

La lámpara que salvó a miles de mineros

Publicado por El hijo del Ahuizote en julio 1st 2018

El químico Humphry Davy ideó«lámpara de seguridad» para que los mineros pudieran trabajar sin riesgo de que la llama

provocara una explosión del temido gris

 

 

finales del siglo XVIII, cuando la Revolución Industrial había ya arrancado en Inglaterra, la minería de carbón era una industria masiva en la que trabajaban decenas de miles de personas. Los salarios y las condiciones de trabajo eran pésimos, pero aún más grave era el riesgo que corrían los mineros de morir por una explosión de grisú. Con una concentración de entre un 5 y un 15 por ciento de grisú en el aire, basta una chispa o una llama para que este gas se incendie y se produzca una explosión capaz de extenderse por túneles y pozos en cuestión de segundos.

 

En 1815, la Sociedad para la Prevención de Accidentes en las Minas de Sunderland, en el noreste de Inglaterra, encargó al químico Humphry Davy que buscase la forma de evitar nuevas catástrofes. Davy se dio cuenta enseguida de que el problema no era simplemente de ventilación, como algunos pretendían. El mayor peligro eran las velas o lámparas de aceite que utilizaban los mineros y que hacían explotar el grisú. Como la iluminación artificial era imprescindible para el trabajo en la mina, había que diseñar una «lámpara de seguridad» que pudiera utilizarse sin riesgo de provocar una catástrofe.

 

Uno de los primeros modelos diseñados por Davy, Royal Institution Londres

Uno de los primeros modelos diseñados por Davy,                   Royal Institution Londres

Davy, uno de los grandes pioneros de la química moderna en esos años, empezó por analizar las propiedades del grisú. Mediante numerosos experimentos que realizó en un laboratorio en Londres averiguó que el grisú era metano y que prendía sólo cuando se encontraba en una determinada concentración respecto al aire. También descubrió que las explosiones únicamente se producían cuando el gas alcanzaba una temperatura crítica muy elevada; por debajo de esas temperaturas el gas ardía, pero no explotaba.

 

Ensayos de laboratorio

Davy comprendió entonces que había que crear una especie de cápsula que mantuviera la temperatura de la lámpara por debajo del nivel crítico. Probó primero con contenedores de cristal, pero éstos estallaban. Finalmente lo consiguió con un tubo estrecho de metal, el cual enfriaba la llama de metano e impedía que ésta se incendiase.

UMPHRY DAVY. MEDALLA DE LA ROYAL SOCIETY CON LA IMAGEN DEL QUíMICO

HUMPHRY DAVY. MEDALLA DE LA ROYAL SOCIETY CON LA IMAGEN  DEL QUíMICO

Davy y sus colaboradores hicieron varios prototipos de lámparas de metal, pero no eran totalmente seguros. Lejos de desfallecer, a finales de 1815 Davy tuvo una idea genial: en vez de un tubo de metal colocó en torno a la llama una malla metálica. Cuando el metano la atravesaba, prendía y ardía, dando a la llama un típico tono  azulado,pero los agujeros de la malla eran demasiado pequeños para que la llama se propagara al exterior. La lámpara de Davy servía además para advertir de la presencia de grisú porque la llama se volvía más intensa y de color azul; si se dejaba en el suelo y se apagaba, era señal de que la concentración de dióxido de carbono estaba volviéndose peligrosa.

El ingenioso aparato de Davy fue mejorado en décadas posteriores, con telas metálicas mucho más densas o incorporando un dispositivo de encendido interno que evitaba tener que abrirla para prender la llama.Sin embargo,no era perfecta.La malla reducía la luz en dos tercios y un golpe de aire o un excesivo calentamiento podían desencadenar el desastre. Las explosiones en las que nadie sobrevivía siguieron produciéndose, entre otras cosas porque la misma lámpara indujo a adentrarse en minas que anteriormente se consideraban demasiado peligrosas.El riesgo sólo empezó a controlarse a mediados del siglo XX, con la introducción de lámparas eléctricas, sistemas de ventilación eficientes y detectores de grisú más fiables que el tradicional canario en una jaula

 

 

Tags: , , , ,
Publicado en Historia Europea, Misceláneos | Sin Comentarios »

La Televisión y los científicos rusos

Publicado por El hijo del Ahuizote en enero 18th 2014

En 1911 el profesor de la Universidad Tecnológica de San Petersburgo, Borís Rózing, por primera vez en la historia mostró en la pantalla de cristal del tubo de rayos catódicos una imagen televisiva.

 

Los Rusos y la televisión

Borís Rózing, físico ruso nacido en 1869 en San Petersburgo, fundador de la televisión electrónica, dedicado toda su vida a la creación de sistemas de transmisión de imágenes a distancia, escribió en los años 20 del siglo XX: “Sin duda, llegará por fin el día en que la telescopía eléctrica se difundirá por todos lados y se hará un aparato tan necesario como actualmente lo es el teléfono. Así, millones de aparatos, como ‘ojos eléctricos’, van a servir en todos los aspectos de la vida pública y privada, la ciencia, la técnica y la industria”.

“Se nos abrirán los secretos y las riquezas de la mayor parte de la superficie de nuestro planeta, que todavía está cubierta por el agua… Será posible penetrar de esa manera en desfiladeros de montañas y volcanes apagados, y echar un vistazo por dentro de la capa sólida de la Tierra”.

“Un médico podrá utilizar ese ‘ojo eléctrico’ para investigar las vísceras de un paciente que se encuentre a distancia. Un ingeniero podrá supervisar todo que se está haciendo en sus talleres… sin salir del despacho”. Y sus predicciones se cumplieron.

Cabe señalar que la palabra “televisión” por primera vez fue pronunciada en 1900, en el informe del físico ruso Konstantín Perski El actual estado del problema de la electrovisión a distancia (televisonamiento) en el IV Congreso Electrotécnico Internacional celebrado en París, Francia.

Las investigaciones de Rózing estaban basadas en varios descubrimientos anteriores. En particular, en 1880 el científico ruso Porfiri Bajmétiev, conocido como físico y biólogo, ofreció una idea para un sistema televisivo, teóricamente posible, al que llamó “telefotógrafo”. Su mérito fue que, aunque no construyó un aparato, planteó el primero de los principios fundamentales de la televisión: la descomposición de una imagen en elementos separados para la transmisión consecutiva a distancia (de forma independiente una idea similar la formuló el portugués Adriano de Paiva). Uno de los más importantes inventos para el trabajo de Rózing fue el fotoelemento, creado por el profesor de la Universidad de Moscú Alexandr Stolétov. En 1888-1889 este avance hizo posible la conversión de la energía de la luz en la energía eléctrica.

En 1907 Borís Rózing propuso y patentó tanto en Rusia como en el extranjero, la idea que sin cambios significativos ha llegado hasta los televisores modernos. Fue el primero en utilizar la electrónica para transmitir una imagen a distancia. Llamó al proceso “telescopía eléctrica”.

El físico inició el trabajo sobre el “telescopio eléctrico” en 1897. El científico trabajaba sobre su proyecto en sus escasas horas libres, pues por su ocupación principal tenía que dar conferencias y dirigir cursos prácticos en tres centros docentes superiores de San Petersburgo y además participar en eventos académicos como miembro de varias sociedades científicas. Le ayudaba su amplio conocimiento científico y el interés por los últimos alcances de la electrotécnica (publicó durante muchos años reseñas de publicaciones extranjeras en la revista Electricidad).

Para aquel entonces ya se había presentado en varios países el componente electrónico denominado fotorresistencia de selenio y diversos proyectos de sistemas televisivos basados en más o menos complicados aparatos mecánicos para la exploración de la imagen, pero las ideas nunca se habían llevado a la práctica.

El inventor dedicó varios años a realizar experimentos con los sistemas mecánicos de transmisión de imágenes y llegó a la conclusión de que un sistema televisivo práctico debe basarse en “el cambio de los mecanismos materiales inertes por los dispositivos no inertes” (o electrónicos).

Para emplear esta idea, Rózing estudió los principios del funcionamiento del oscilógrafo con el tubo de rayos catódicos. Rózing utilizó el tubo de rayos catódicos, creado por el británico William Crookes y desarrollado por el científico alemán Ferdinand Braun. Aunque se transformó con el tiempo, este dispositivo todavía es la base para la técnica televisiva de monitores de ordenador, televisores y osciloscopios, aunque en la actualidad se están sustituyendo por tecnologías como plasma, LCD o LED. La pantalla de los televisores no es nada más que el extremo ensanchado de este tubo.

Al observar cómo el rayo electrónico “dibuja” complicadas figuras lucientes en su pantalla, el inventor pensó que el tubo podía ser empleado para la reproducción de las imágenes en un sistema de televisión. Posteriormente Rózing escribió: “el haz catódico es aquella ‘pluma’ ideal no inerte que por la misma naturaleza está destinada para ser empleada en el receptor del telescopio eléctrico”.

Rózing perfeccionó el tubo catódico, encontrando un método de modulación de la intensidad del haz de electrones del tubo, es decir, del cambio de la cantidad de electrones en pantalla de acuerdo con el cambio del brillo de los elementos de la imagen transmitida. Así el tubo del oscilógrafo se convirtió en el tubo del televisor.

En cuanto al transmisor, Rózing buscó un método de conversión no inerte de la imagen en señales eléctricas. En vez de la fotorresistencia de selenio, que tenía una gran inercia, propuso un fotoelemento alcalino con fotoefecto externo.

Su prioridad en la elaboración de un nuevo sistema televisivo se fijó en las patentes solicitadas en 1907 y obtenidas en 1908-1910 en Rusia, Alemania y Reino Unido. Así, a diferencia de otros inventores en este campo, Rózing logró no solamente inventar, sino también hacer su idea realidad.

El 9 de mayo de 1911 Boris Rózig realizó lo que posteriormente se consideraría la primera transmisión televisiva, pues ninguno de los predecesores del inventor ruso había logrado demostrar cómo funcionaban sus ideas y transmitir aunque fuera la imagen más simple. Rózig transmitió una imagen de una reja compuesta de cuatro líneas, colocada frente al objetivo del transmisor. Este fue el primer paso en el camino del uso práctico de la televisión electrónica.

Teniendo en cuenta el nivel de desarrollo de los dispositivos electrónicos de principios del siglo XX, se puede afirmar que la recepción en la pantalla del tubo catódico de imágenes simples estáticas fue un gran alcance científico y tecnológico.

La Sociedad Rusa de la Técnica destacó la contribución de Borís Rózing en el desarrollo de la telescopía eléctrica, galardonándolo en 1912 con la medalla de oro y con el premio de Karl Siemens, el emérito miembro de la sociedad. En los años posteriores Rózing continuó desarrollando su invento.

La época de la televisión electrónica llegó dos décadas más tarde, y la hicieron realidad otros ingenieros, entre ellos muchos discípulos de Borís Rózing. El mismo inventor durante varios años no pudo continuar sus investigaciones. Tras la Revolución de Octubre y la guerra civil en Rusia, en 1924 le ofrecieron el puesto de jefe colaborador científico en el Laboratorio Experimental Electrotécnico de Leningrado, donde realizó varios experimentos de grabación de sonido y desarrolló dispositivos de apoyo a invidentes. Rózing murió en 1933 en el norte de Rusia en el exilio.

Sus alumnos continuaron sus investigaciones. Su más famoso discípulo, Vladímir Zvorykin, hizo sus más reconocidos inventos en la emigración, en EE. UU. Al crear en 1931 el kinescopio (el tubo receptor), y luego en 1933 el iconoscopio (transmisor), que aumentó la cantidad de los elementos en la pantalla en cientos de veces, hizo posible el desarrollo de la televisión en EE. UU.

Pero ya el 26 de julio de 1928 en Tashkent, Uzbekistán, URSS, el físico Borís Grabovski por primera vez en la historia logró transmitir sin cables una imagen en movimiento con la ayuda de un sistema de televisión electrónica. Llamó a su invento “telefot”.

Semión Katáyev, ingeniero soviético, es otra persona que contribuyó considerablemente al desarrollo de la televisión. En 1929 patentó “el dispositivo para telescopía eléctrica en colores naturales” (los colores se reproducían en serie con un tubo catódico y formaban una imagen multicolor en la pantalla). Solicitó la patente para el iconoscopio 1,5 meses antes de que lo hiciera Zvorykin en EE. UU.

También Katáyev, que se considera uno de los “padres” de la televisión nacional, además de perfeccionar el iconoscopio, ofreció por primera vez el estándar de la transmisión de 625 líneas. Entre sus ideas más brillantes destaca la expresada en 1957 sobre el uso de satélites artificiales para la transmisión a grandes distancias.

Tags: , , , ,
Publicado en Misceláneos | Comentarios desactivados en La Televisión y los científicos rusos

 
A %d blogueros les gusta esto: