Historias de la Historia

Anécdotas y Curiosidades del pasado

La Infame Brigada SS «Dirlewanger»

Publicado por El hijo del Ahuizote en noviembre 15th 2020

s matanzas perpetradas por las Waffen-SS en el frente oriental fueron de una brutalidad extrema, pero hubo una unidad cuyos excesos lograrían incluso escandalizar al cuartel general de Hitler: la SS Sturmbrigade «Dirlewanger«. La extrema barbarie y depravación de esta unidad de las SS sólo fue comparable a la del R.O.N.A. de Bronislav Kaminski (también conocida como «Brigada Kaminski»).

Sus orígenes están en una estrambótica sugerencia que le hicieron a Hitler, en el sentido de que una unidad formada con cazadores furtivos convictos tendría los conocimientos de la vida al aire libre idóneos para la lucha antipartisana. El dictador nazi aprobó la idea, y el 15 de junio de 1940 se formó una pequeña compañía penitenciaria llamada «Mando de Furtivos Oranienburg», constituida por criminales civiles y militares comunes (no presos políticos) de toda ralea reclutados en varias prisiones y campos de concentración. En septiembre, con unos 300 efectivos, recibió material de la SS-Totenkopfverbände y fue rebautizada como «Batallón Especial de las SS Dirlewanger», llamado así por el comandante al que se le había encargado su formación, el SS-Oberführer Oskar Dirlewanger.

Nacido en la ciudad bávara de Würzburgo en 1895, este infame tipejo (la prueba evidente de que la cara es el espejo del alma, como se puede observar en la fotografía de aquí arriba) había luchado en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido y condecorado. Luego se doctoró en Ciencias Políticas, y en 1923 se afilió al NSDAP. Aunque trabajaba como maestro, era un completo degenerado, dado a la bebida y a los escándalos. Los historiadores e investigadores coinciden en describirlo como un asesino psicópata, sádico, pedófilo y con tendencias necrófilas.  Así, Chris Bishop, lo define como «el hombre más malvado de las SS», mientras que de acuerdo con Timothy Snyder«en todos los teatros de operaciones de la Segunda Guerra Mundial, muy pocos pudieron rivalizar en crueldad con Oskar Dirlewanger». Lo que viene a ser un grandísimohijodelagranputa de marca mayor, vamos.

En 1934 fue condenado a dos años de cárcel por violar a una menor de 14 años, perdiendo su trabajo, su título de doctor, sus condecoraciones honores militares y siendo además expulsado del Partido Nazi. Reincidió a las primeras de cambio en cuanto salió en libertad, siendo acusado de cargos similares y fue enviado a un campo de concentración. Sin embargo, contaba con la protección de un antiguo camarada de la Gran Guerra y del Freikorps ahora muy bien situado, el jefe de reclutamiento de las SS, el SS-Obergruppenführer Gottlob Berger (que además era íntimo amigo de Heinrich Himmler), quien salió en su rescate, logró que lo reinstauraran en la reserva de las SS y le envió a España a luchar en las filas de la Legión Condor, donde permaneció entre 1936-1939. Después, Berger (en la fotografía sobre éste párrafo) le consiguió que fuese nombrado Obersturmführer (teniente) en las Waffen-SS. Igualmente, consiguió que fuera readmitido en el NSDAP, le fuera devuelto su título de doctor, así como la autorización para formar esa unidad de «furtivos» en Oranienburg, el cuartel general de la SS-Totenkopfverbände.

En octubre de 1940, la unidad fue enviada a la Polonia ocupada para tareas de seguridad; los informes de atrocidades empezaron casi de inmediato y continuaron durante todo 1941, año en que la unidad fue empleada para luchar contra los partisanos. El batallón convirtió la ciudad polaca de Lublin en habitual escenario de saqueos, incendios, asesinatos, violaciones y atrocidades sin límite. Cientos de aldeas y poblados fueron incendiadas y sus habitantes aniquilados. Entre las barbaridades cometidas por la chusma de Dirlewanger – quien al parecer se paseaba con su mascota, un pequeño primate, sobre los hombros, mientras dirigía sus matanzas – estaba inyectar estricnina a sus víctimas femeninas, tras haberlas desnudado y golpeado previamente, y observarlas, junto a sus oficiales, convulsionar hasta la muerte como simple entretenimiento. Los informes sobre su lucro personal y las barbaridades cometidas en Polonia incluso atrajeron la atención de un fiscal de las SS, Conrad Morgen, que inició una investigación sobre sus siniestras actividades, pero su amistad con Gottlob Berger, le protegió incluso del SS-Obergruppenführer Friedich Krügerjefe superior de las SS y la Policía en Polonia.

Así que, gracias a sus amigos de alto rango, Dirlewanger y su banda de criminales – ahora un «Regimiento Especial de las SS» – fueron transferidos a Bielorrusia en enero de 1942. Nada más llegar se pusieron a reclutar personal local para las operaciones contra los partisanos, en las que serían empleados exclusivamente hasta noviembre de 1943, cimentando la bárbara y cruel reputación que traían de Polonia. Se estima que el regimiento asesinó al menos a 30.000 civiles durante su estancia en Bielorrusia, aunque otras estimaciones hablan de 120.000 muertos y 200 aldeas incendiadas. Parece ser que el modus operandi preferido de estos malnacidos (algunos de cuyos miembros parece ser que se ocultaban bajo máscaras, como se puede ver en la imagen bajo este párrafo) era entrar en los pueblos, reunir a todos sus habitantes y encerrarlos en un granero, para después incendiarlo, acribillando con  ametralladoras a todo aquel que tratara de escapar de las llamas y el humo. También utilizaron a civiles como escudos humanos o los hacían caminar sobre campos minados.

Pese a su pésima notoriedad, la unidad fue expandida a dos batallones en agosto de 1942, y Dirlewanger, «para más inri», fue condecorado por su «valor», en mayo y octubre. En mayo de 1943, la unidad fue autorizada a llevar parches de cuello y divisas de empleo (algo insólito en unidades penitenciarias). El concepto original de ser una formación de cazadores furtivos había desaparecido para siempre: ahora se aceptaba a granujas de todo pelaje y de la peor calaña – psicópatas, violadores, asesinos… bien fueran alemanes o extranjeros, militares o civiles – y en marzo de 1943 se ofreció el servicio en la unidad como medio de redimir y conmutar penas. Con semejante personal entre sus filas no es raro que llegase a haber tiroteos entre «soldados» rusos y lituanos, teniéndose que imponer la disciplina por los métodos más brutales, incluso con los oficiales. En ocasiones, las operaciones antiguerrilla a gran escala costaron a la unidad muchas bajas (unas 300 entre febrero agosto de 1943), y se autorizó la formación de un tercer batallón.

Entre noviembre y diciembre de 1943, el regimiento se vio en primera línea de fuego, encuadrado en el Grupo de Ejércitos Centro, y padeció todavía más bajas, quedando reducido a 260 hombres. Dirlewanger fue nuevamente «recompensado» con la Cruz Alemana en Oro, la segunda condecoración en importancia después de la Cruz de Caballero. Su regimiento de presidiarios fue reconstituido a primeros de 1944 con convictos sacados de los penales militares alemanes y para febrero tenía 1.200 hombres, a los que se sumaron otros 800 en abril. A las misiones contra los partisanos en Bielorrusia, en mayo y junio, siguieron combates de retaguardia durante la retirada a Polonia en julio, a resultas de la Operación Bagration del Ejército Rojo.

En agosto de 1944, como había sucedido con los renegados rusos de Kaminski, los incontrolables convictos de Dirlewanger escalaron las más altas cumbres de la abyección cuando fueron requeridos para aplastar la sublevación de Varsovia. Participaron en la masacre de Wola, en la que, en tan sólo 2 días, al menos 40.000 civiles fueron asesinados. En ese distrito de la capital polaca, quemaron tres hospitales con sus pacientes dentro, mientras que a las enfermeras, las golpearon y violaron brutalmente, ahorcándolas después desnudas, junto a los médicos y doctores. Completamente borrachos se abrieron paso por la Ciudad Vieja bebiendo, violando y asesinando, ensañándose con combatientes y civiles por igual, sin distinciones de edad o sexo. Irrumpieron en otro hospital en el que los pacientes fueron acribillados y abrasados con lanzallamas y las enfermeras, violadas y asesinadas. La «Brigada Dirlewanger» quemó vivos a prisioneros (incluso menores de edad) – se dice, que a veces les cortaban los brazos, los empapaban de gasolina y tras prenderles fuego, se divertían viéndolos correr por las calles de Varsovia -, violó a niños, empalaban bebés con bayonetas o los tiraban por las ventanas, colgaban a mujeres en los balcones de las casas…. Se dijo que un oficial de estado mayor enviado a llevar a Dirlewanger ante el general en jefe de la operación, el SS-Obergruppenführer Von dem Bach-Zelewski, fue despachado a punta de pistola. Al menos otros 30.000 civiles fueron masacrados en la Ciudad Vieja. Pero, a diferencia de KaminskiDirlewanger no fue ejecutado por sus atrocidades, sino que le fue concedida la Cruz de Caballero.

A finales de agosto estalló una revuelta en Eslovaquia; en septiembreBerger fue nombrado jefe superior de las SS y la Policía en ese territorio, y en octubre logró que le transfiriesen la unidad de su protegido. El regimiento de Dirlewanger (debilitado por los ataques aéreos de camino a Eslovaquia) entró en combate contra los rebeldes eslovacos en Biely Potok, Liptovska Osada Treicy y, aunque tuvo éxito, empezó a sufrir deserciones. En noviembre de 1944, se permitió que algunos de sus miembros pudiesen pasar a otras unidades de las Waffen-SS, al tiempo que el regimiento fue convertido en una brigada mediante la incorporación de más criminales.

En febrero de 1945, mientras estaba estacionada en Hungría, la unidad fue rebautizada «36. Waffen Grenadier Division der SS«, aunque en realidad nunca tuvo los efectivos, ni de lejos, para ser una división. Ese mes, Dirlewanger regresó a Alemania para someterse a tratamiento hospitalario y fue sustituido por Fritz Schmedes. La división se vino abajo durante la ofensiva soviética de primavera, en abril de 1945, y muchos hombres desertaron antes de quedar atrapados en la Bolsa de Halbe. El 29 de abril, algunos elementos de la división fueron capturados por los soviéticos al sureste de Berlín, y pasados por las armas de forma sumaria. Unos pocos lograron entregarse a las fuerzas estadounidenses.

Cuando acabó la guerra, los franceses detuvieron a Dirlewanger en Altshausen (Alemania), mientras vestía con ropas de civil y se ocultaba bajo una identidad falsa. Al parecer, lo entregaron a unos soldados polacos, quienes, al descubrir su identidad, le dieron a probar de su propia medicina: lo torturaron durante varios días y acabaron a golpes con su miserable vida en torno al 4-5 de junio de 1945. Aunque corrieron muchos rumores acerca de su suerte – se pensó que había conseguido huir – el análisis de sus restos en 1960 confirmó su muerte.

Fuentes:

http://blitzkrieg2gm.blogspot.com/2013/01/la-infame-brigada-ss-dirlewanger.html Originalmente publicado en este blog
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: «Las Legiones de Voluntarios y otras Divisiones de las SS: de la 24ª a la 38ª» de Gordon Williamson
http://en.wikipedia.org/wiki/Oskar_Dirlewanger
«10 Villanos de la II Guerra Mundial» por Jesús Hernández. Revista «Muy Historia» nº 45

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Los Comandos «Brandenburg»

Publicado por El hijo del Ahuizote en marzo 26th 2017

El origen de esta unidad alemana de comandos de élite debemos buscarlo en las ideas de Theodor von Hippel, un especialista en operaciones especiales durante la Primera Guerra Mundial, quien durante dicho conflicto acumuló una gran experiencia en la realización de ataques sorpresa tras las líneas enemigas, particularmente en Sudáfrica Oriental. Von Hippel (en la fotografía de aquí abajo) había estudiado profundamente las tácticas de guerrilla de T. H. Lawrence, que consistían atacar y escapar rápidamente. Tras la Gran Guerra, von Hippel ingresó en los servicios de inteligencia alemanes y presentó a sus superiores una serie de innovadoras ideas y tácticas, entre ellas, la formación de una unidad de élite entrenada especialmente para adentrarse en territorio enemigo antes de una ofensiva para asegurar objetivos estratégicos; sin embargo, sus proyectos no fueron tenidos en cuenta. La idea colisionaba con el protocolario sentido prusiano del honor. Tales unidades, creían la mayoría, serían una infracción de las reglas de la guerra y, además, tales saboteadores no serían dignos de ser llamados soldados.

Con la creación del Abwehr, el servicio de inteligencia militar de la Alemania nazi bajo el mando del almirante Wilhelm Canaris, las ideas de von Hippel fueron recibidas con los brazos abiertos y se le autorizó a formar un grupo de «soldados especiales» al cual debía entrenar de manera acorde a las operaciones que  proponía (sabotaje, captura de puentes y cruces carreteras, aseguramiento de objetivos estratégicos, demolición y eliminación selectiva de personas). Von Hippel rastreó las fronteras de Alemania para encontrar individuos de origen alemán (volkedeustche), eslavos u otros grupos étnicos. Cada miembro de la unidad tenía que hablar con fluidez una lengua extranjera, ya sea checo, ruso, letón, lituano, finés, estonio, polaco, ucraniano o rutenio, y tenían que conocer bien las costumbres del país o región donde se infiltrarían y los hábitos locales y comportamientos de los nativos.

En octubre de 1939, se dio a la unidad el inocente nombre de Bau-Lehr-Kompanie 800 (800ª Compañía de Demostración de Construcciones). En enero de 1940 fue reestructurada como Bau-Lehr-Bataillon zbV 800 (Batallón 800 de Demostración de Construcciones para Aplicaciones Especiales). El batallón estaba formado por 4 compañías, un pelotón de motocicletas, otro paracaidista y otros pelotones especializados. Dado que tenían su cuartel general en Branderburgo, la unidad fue conocida como «Brandenburg» y sus efectivos recibieron el apelativo de «brandenburgers».

Los «Branderburgers» tuvieron una intervención destacada en la campaña del oeste. Así por ejemplo, dos noche antes de la invasión de Bélgica y Holanda, el 8 de mayo, vistiendo uniformes holandeses, cruzaron secretamente la frontera. Uno de sus objetivos era el puente sobre el río Mosa en la ciudad de Gennep (Holanda). A las 2:00 horas del 10 de mayo, el teniente Wilhelm Walther dirigió a su destacamento de 8 hombres en un intento de capturar el puente intacto tras obtener información sobre donde habían sido situadas las cargas de demolición. Disfrazados como policías militares holandeses escoltando a varios «prisioneros alemanes», los «Brandenburgers» sorprendieron a los defensores del puente. Dos puestos de guardia fueron inmediatamente destruidos, pero tres hombres fueron heridos, y los puestos al otro lado del puente aún no estaban bajo control alemán. Vestido con un uniforme holandés, Walther avanzó atrevidamente, y los defensores vacilaron. Sacando provecho de este error, el resto de los comandos destruyeron los puestos de guardia restantes y cogieron el detonador conforme los primeros panzer rodaron por el puente.

Los comandos «Brandenburg» (en la foto, vistiendo uniformes belgas) combatieron en prácticamente todas las campañas de todos los frentes. En el batallón estaban representadas muy diversas capacidades y habilidades lingüísticas, y se pretendía utilizar a los miembros de la unidad angloparlantes, con uniforme británico, como avanzada de la fuera de invasión si se llevaba a cabo la «Operación León Marino». Cuando Hitler volvió su atención al sur, hacia los Balcanes, durante la «Operación Marita», de nuevo, los «brandenburgers» –ahora organizados como un regimiento- abrieron el camino a sus ejércitos. El 5 de abril de 1941, un día antes de la invasión de Grecia y Yugoslavia, un destacamento de 54 hombres aseguraron los muelles en Orsova, en el río Danubio. Otra unidad capturó el puente sobre el río Vardar en Grecia, cerca a Salónica durante la ofensiva alemana. También estuvieron en Atenas antes que llegaran las fuerzas alemanas, procediendo luego a izar la bandera con la esvástica sobre la Acrópolis.

Después de la invasión de la URSS en junio de 1941, miembros de la unidad disfrazados con uniformes soviéticos (en las imágenes de aquí arriba) se infiltraron en las columnas de heridos enemigos que se retiraban del frente para poder moverse libremente por la retaguardia enemiga y tomar el vital puente sobre el Daugawa en Dünaburg (Daugavpils, Letonia). El regimiento rara vez operaba como una unidad, pues su particular naturaleza obligaba a destacar sus elementos para realizar operaciones especiales en varios frentes. A comienzos de agosto de 1941, un destacamento  de 62 bálticos y sudetes alemanes dirigido por el barónAdrian von Fölkersam (en la fotografía bajo este párrafo) penetró más lejos en territorio enemigo que ninguna otra unidad Brandenburgo,  con el fin de capturar y asegurar los campos petrolíferos de Maikop. Utilizando camiones del Ejército Rojo y los uniformes del NKVD, Fölkersam se infiltró en las líneas soviéticas. Inmediatamente se toparon con un gran grupo de desertores soviéticos, y Fölkersam vio una oportunidad para utilizarlos. Persuadiéndolos de retornar a la causa soviética, fue capaz de unirse a ellos y moverse casi a voluntad a través de las líneas rusas hasta llegar a Maikop.

Una vez allí, haciéndose pasar por el mayor Truchin de la NKVD, se entrevistó con el comandante del puesto y lo convenció para que lo guiara en un recorrido para inspeccionar las defensas de la ciudad. Este, muy contento por complacer a un alto oficial de la NKVD aceptó de buen grado, discutiendo incluso las ventajas y desventajas de los sistemas de defensa. El 8 de agosto, la Wehrmacht estaba sólo a 20 kms, por lo que los «brandenburgers» hicieron su jugada. Usando granadas para simular un ataque de artillería, destruyeron el centro de comunicaciones de la ciudad. Fölkersam fue a los diferentes puestos de  mando de la ciudad informando a los oficiales soviéticos que se estaba realizando una retirada general. Como lo habían visto con su propio comandante visitándolos, y careciendo de comunicaciones para refutar o confirmar su declaración, los soviéticos comenzaron a evacuar Maikop. El Ejército Alemán entró en la ciudad sin pegar un solo tiro el 9 de agosto de 1942.

En 1942 la unidad madre fue aumentada hasta las dimensiones de una división, y entre los elementos añadidos había un destacamento de incursión costera (Kuestenjaegerabteilung) formado con voluntarios de la Kriegsmarine que operó en la costa del Mar Negro y del Mar de Azov, y un batallón de voluntarios ucranianos. Sus destacamentos operaron nuevamente en los Balcanes a finales de 1943, donde se vieron envueltos en acciones contra los partisanos en Grecia y Yugoslavia y tuvieron una intervención destacada en la captura de las islas de Kos y Leros a los británicos. Elementos de la división tomaron parte en la ocupación de Budapest en marzo de 1944, y también, muy activamente, en la «Operación Rösselsprung», el intento de capturar a Tito en su cuartel general de Dvar. 

Durante la investigación del intento de asesinato de Hitler el 20 de julio de 1944 se reveló la implicación de varios miembros de la unidad. Habiendo perdido la confianza en esos comandos de élite, Hitler transfirió la responsabilidad de las operaciones especiales, que siempre habían quedado en manos de los «brandenburgers», a unidades de comandos de las SS bajo el mando del SS-Obersturmbannführer Otto Skorzeny. Aunque muchos decidieron ingresar en los comandos de Skorzeny, otros permanecieron en la División «Branderburg», que en octubre de 1944 fue convertida en una Panzergrenadier-Division ordinaria, y quedó lista para entrar en acción en su nueva función en diciembre de 1944. Tras entrar en combate en el Frente Oriental, que se desmoronaba rápidamente, sus efectivos fueron cayendo de manera continua y la guerra acabó para la división en Moravia. Muchos de sus supervivientes fueron hechos prisioneros por el Ejército Rojo o murieron a manos de checos ávidos de venganza; pero algunos, recurriendo a su antigua habilidad para las operaciones especiales, consiguieron escapar al oeste haciéndose pasar por refugiados.

Algunos terminaron prestando sus servicios en otros países. Los servicios de información de las potencias vencedoras estaban dispuestos a emplear a los «brandenburgers» que estuvieran dispuestos a adoctrinarse. Estadounidenses y rusos emplearon sin duda a algunos de ellos. Los nuevos estados africanos se sirvieron para los sucesivos golpes de estado de muchos profesionales de la unidad. El jefe de los servicios de seguridad del presidente de Indonesia, Achmed Sukarno, era un «brandenburger».Mao Tse-tung y el separatista congoleño Tshombé fueron asesorados por «brandenburgers» y muchos otros terminaron en Egipto luchando contra los judíos.

 

Fuentes:
Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: «La ‘Panzer Lehr’ y otras unidades de élite alemanas» de Gordon Williamson
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-GER/brandenburg1.html
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/fuerzas-armadas-GER/brandenburg2.html
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=199

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Alojamiento de lujo para nazis en UK a cargo del MI6

Publicado por El hijo del Ahuizote en abril 23rd 2012

En 1940, el MI6, el servicio secreto británico, puso en marcha un centro de alojamiento para la élite nazi que capturaran. El centro, Trent Park, estaba situado al norte de Londres y fue preparado a conciencia por el MI6.

Trent Park
Durante semanas de duro y meticuloso trabajo se escondieron micrófonos por todo el centro: habitaciones, salones, comedores… todo estaba controlado. Los prisioneros nazis disfrutaban de total libertad dentro del centro y además eran muy bien tratados. La comida era de calidad y todas las comodidades posibles estaban a su disposición: música, libros, cine… todo preparado y listo para que los nazis se sintieran como en casa, o mejor.
Como es lógico, no todos los prisioneros podían optar a dicho nivel de hospitalidad. Se habían trazado con detalle los perfiles que podrían ir allí y, además, se intentaba capturar a dichos perfiles para llevarlos a aquellas instalaciones: generales, comandantes de división, führers de brigada, altos cargos de las SS… Estos prisioneros no serían interrogados ni maltratados en búsqueda de información, la estrategia era otra.
Lo que se pretendía era que todos estos alemanes, sintiéndose cómodos y tranquilos, hablaran entre ellos sobre la guerra, los planes alemanes, los mandos… mientras los micrófonos que había en el centro recogían todos estos comentarios y los ponían al servicio del MI6. Para cerrar el círculo, se solía entregar información falsa a los prisioneros a través de ediciones especiales de periódicos, para conseguir que conversaran y “soltaran la lengua” motivados por malas noticias o por temas concretos.

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