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La crisis de los misiles que pudo destruir el planeta

Publicado por El hijo del Ahuizote en enero 20th 2018

Cuando hablamos del tema, el título no es amarillista, ni alarmista; en verdad existió la posibilidad de destruir el planeta, o al menos la raza humana, ya que literalmente la humanidad estuvo al borde de ese acontecimiento. La crisis de los misiles tuvo su origen en problemas derivados de la segunda guerra mundial, denominada la guerra fría, pues los Estados Unidos y la Unión Soviética, casi llegan a un enfrentamiento nuclear entre ambas naciones, que por consecuencia alcanzarían sin lugar a dudas a los demás países, arrastrando así al mundo a una catastrófica guerra nuclear total.

La isla de cuba después de su independencia de España en 1898, siempre estuvo ligado a los intereses norteamericanos, pero luego de la revolución de Fidel Castro en 1959, que en principio no era comunista pero si tenía una tendencia a ello, comenzó a tomar medidas que iniciaron un proceso de lesión de relaciones con los intereses estadounidenses, la reacción de Washington fue cortar relaciones inmediatamente con cuba en 1961, con la imposición de un bloqueo económico y la expulsión de Cuba de la OEA (Organización de estados americanos), además de que la CIA organizo una misión secreta que consistía en una invasión de emigrados anticastristas en playa girón en 1961, operación que no tuvo éxito, por ende Castro comenzó a tomar alianzas con el enemigo de USA; la Unión Soviética.

Posteriormente a esos conflictos, en octubre de 1962, los Estados Unidos hicieron un vuelo de reconocimiento sobre el Caribe y Cuba, los aviones espías de las fuerzas áreas norteamericanas detectaron lo que parecían rampas de misiles y presencia de tropas soviéticas en suelo cubano, fue por este acontecimiento que se desencadenó una escalada de tensiones que desembocó en la crisis  de los misiles con un posible final terrible para el mundo.

Cabe destacar que luego de la segunda guerra mundial, la Unión Soviética y Estados Unidos adquirieron un rango de superpotencia debido al desarrollo de armas nucleares, cambiando por completo el sistema y orden que regían las relaciones internaciones, para ese entonces los analistas de la CIA señalaron al presidente de esa época; John F. Kennedy, de las estructuras fotografiadas en Cuba, y que parecían concordar con instalación de misiles tácticos todavía sin estar operativas, pero muy pronto a estarlo, lo cual preocupo a USA enormemente , puesto que apenas estaban a 200 Km de la costas de Florida, distancia significativa para el lanzamiento de un misil balístico y posiblemente nuclear que dejaría sin respuesta a la defensa de Estados Unidos y los sistemas de alerta temprana.

El 22 de octubre el presidente Kennedy se dirigió a la nación estadounidense con un mensaje de 18 minutos, en ese mensaje hablo por primera vez sobre la situación y la crisis que iba escalando día a día, hablo de establecer un “cerco naval” alrededor de la isla de Cuba y una cuarentena. Para esta operación se desplegaron barcos y aviones de guerra norteamericanos en el mar Caribe a partir del 23 de octubre, todo con el objetivo de ejercer un auténtico bloqueo aéreo y naval.

Al informarse la Unión Soviética de las medidas tomadas por los norteamericanos, Nikita Jrushchov dirigió un mensaje a John Kennedy el 24 de octubre que la unión soviética veía aquello como una agresión y no  instruirá los barcos que se desvíen, sin embargo los barcos rusos disminuyeron la velocidad en sus desplazamientos hacia Cuba, con el fin de evitar algún conflicto mayor, mientras se abrían las posibilidades de cualquier tipo de negociación entre ambas naciones.

El final de la crisis de los misiles

A pesar de lo cerca que estuvo el mundo de una hecatombe nuclear, y la escalada fuerte entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, se abrieron las negociaciones que pudieron terminar con la crisis sin dar muestras de debilidad ni de capitulación entre las potencias. Estas negociaciones fueron propuestas por Jrushchov a John Kennedy, siendo este último el que acepto en que la URSS retiraría sus misiles de Cuba a cambio de que los Estados Unidos se comprometieran a no invadir la isla y la retirada de sus misiles Júpiter desplegados en Turquía, al aceptar los términos la URSS desmonta todo el material bélico  y lo regresa a Rusia, a su vez USA levanta el bloqueo y toma medidas de igual forma en Turquía con respecto a los misiles.

La solución de la crisis mostró una rápida eficacia entre disuasión y la importancia de un diálogo, en ese momento se instala una comunicación directa entre la Casa blanca y el Kremlin. Instaurándose así el famoso teléfono rojo.

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Temas nucleares

Publicado por El hijo del Ahuizote en marzo 6th 2014

El uso de las armas atómicas en agosto de 1945 dividió a los militares estadunidenses, a los funcionarios del gobierno del presidente Harry S. Truman y, sobre todo, a los científicos. Albert Einstein manifestó que había sido un error lanzar las bombas en Hiroshima y Nagasaki, y años después confesó que su carta al presidente Franklin D. Roosevelt en 1939 había sido un error, aunque la amenaza de Alemania era real. También dijo que Roosevelt no hubiera utilizado las bombas atómicas contra Japón.

Harry Truman

Harry Truman

 

El almirante William D. Leahy, quien fue el jefe del gabinete militar del presidente Roosevelt y luego del presidente Truman, se opuso vigorosamente al uso de las armas atómicas. En sus memorias, publicadas en 1950, escribió que Truman se equivocó, ya que los japoneses ya habían sido derrotados mediante un eficaz bloqueo de sus puertos y una exitosa campaña de bombardeos con armas convencionales. Y observó que al ser Estados Unidos el primero en utilizar las armas atómicas habíamos adoptado un estándar ético común a los bárbaros de la Edad Media, agregando: No me enseñaron a hacer guerras de esa manera, y que las guerras no se pueden ganar mediante la destrucción de las mujeres y los niños.

Otros militares estadunidenses compartían la opinión de Leahy. Los generales Dwight David Eisenhower y Douglas MacArthur se manifestaron en contra del uso de las armas atómicas. Ninguno de los dos fue consultado por Truman y ambos estaban convencidos de que a principios de agosto de 1945 Japón estaba a punto de rendirse. Tokio sólo quería que permaneciera el emperador.

En 1953 Eisenhower sucedería a Truman en la presidencia y su actitud hacia el creciente arsenal nuclear estadunidense reveló un astuto manejo político que hoy ha sido documentado y reconocido. De ello hablaremos más adelante.

Eisenhower

Eisenhower

Cabe recordar que durante la Segunda Guerra Mundial ambos bandos recurrieron a los llamados bombardeos de saturación. Ensayados por la Legión Cóndor de Alemania durante la Guerra Civil Española, fueron utilizados indiscriminadamente en Europa y luego por Estados Unidos en Japón en 1945. Un ejemplo: en la noche del 9 al 10 de marzo de ese año, un intenso bombardeo aéreo con armas incendiarias causó la muerte de 100 mil habitantes de Tokio. Mucho antes de Hiroshima y Nagasaki, Washington ya había recurrido a una estrategia de destrucción de la población civil.

Al igual que los políticos y militares estadunidenses, los científicos que habían trabajado en el Proyecto Manhattan estaban divididos acerca del uso de las armas atómicas. Algunos no objetaron su uso inicial pero luego abrigaron serias dudas, y unos cuantos, incluyendo a J. Robert Oppenheimer, sufrieron una grave crisis de conciencia.

Oppenheimer

Oppenheimer

 

Abrumado por el remordimiento, sobre todo a raíz de la destrucción de Nagasaki, que consideró injustificada por innecesaria, Oppenheimer abandonó Los Álamos en octubre de 1945. Pocos días después visitó a Truman y le dijo que sentía que tenía sangre en sus manos. El presidente se enojó y más tarde comentaría que Oppenheimer era un bebé llorón y que no quería volver a ver a ese hijo de puta.

Por esas fechas el gobierno de Truman ya había aceptado que las armas nucleares constituían un instrumento legítimo de guerra. Su producción permitiría reducir las fuerzas armadas convencionales y serviría además para amedrentar a la Unión Soviética (el nuevo rival de Estados Unidos).

A finales de 1945 Truman autorizó un programa para seguir desarrollando la energía nuclear con fines militares e iniciar otro para promover sus usos pacíficos. Se decidió poner ambos bajo una única autoridad civil, la Comisión de Energía Atómica (AEC, por sus siglas en inglés), que inició sus trabajos en 1947.

Logo de la AEC

Logo de la AEC

La AEC tuvo a su cargo desarrollar el minúsculo arsenal nuclear, asegurando su mejoramiento constante: bombas más eficaces y potentes. También se decidió desarrollar nuevos sistemas para transportarlas. Así nació la proliferación vertical de las armas nucleares y sus vectores.

Pero también se vislumbraba la adquisición de las armas nucleares a otros estados, la llamada proliferación horizontal. Ello ocurrió en 1949 cuando la Unión Soviética se convirtió en el segundo país en detonar un artefacto nuclear. Para entonces Estados Unidos tenía un arsenal de 235 bombas. Ahí empezó una desenfrenada carrera entre las dos principales potencias, cuyos arsenales nucleares se emparejarían en unas 25 mil bombas hacia finales de los años 70.

En los años que mediaron entre 1945 y 1949 Estados Unidos tuvo la oportunidad de cambiar el rumbo de la historia de la era nuclear, pero no lo hizo. Inicialmente propuso un sistema para el control internacional de la energía atómica. La idea central de ese sistema, sugerida por Oppenheimer, era la de supervisar todo el proceso para la obtención de material fisionable. Esto fue en los primeros meses de 1946.

En un principio la Unión Soviética estuvo de acuerdo y aceptó discutirla en la recién creada Organización de las Naciones Unidas. De hecho la primera resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU fue precisamente sobre los problemas que planteaba la aparición de la energía atómica.

Pero muy pronto surgieron diferencias entre Washington y Moscú. El gabinete de Truman estaba dividido: había un grupo que sabía que el secreto nuclear no podría mantenerse por mucho tiempo, que la energía nuclear debía ponerse bajo un régimen de control y verificación internacionales y que Estados Unidos debería deshacerse de su arsenal nuclear; otro grupo insistía en que Estados Unidos mantuviera y ampliara su arsenal nuclear para así subyugar a la URSS.

Prevaleció la opinión del segundo grupo y la presentación de la propuesta estadunidense en la ONU estuvo a cargo del financiero Bernard Baruch. Éste introdujo ciertos cambios al texto original: el país que violara lo que se acordara sería penalizado con medidas que no podrían ser vetadas en el Consejo de Seguridad; la URSS sería objeto de inspecciones ilimitadas, y Estados Unidos sólo empezaría a desmantelar su arsenal nuclear cuando tuviera la certeza del buen funcionamiento del sistema internacional de control de la energía atómica. Esos cambios aseguraron el fracaso de la propuesta.

 

Caricatura de la guerra fria

Caricatura de la guerra fria

Artículo de opinión tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2014/03/06/opinion/030a1pol

 

Autor:  Miguel Marín Bosch

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