Historias de la Historia

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Erich Von Manstein

Publicado por El hijo del Ahuizote en septiembre 2nd 2017

Los historiadores coinciden en que el Mariscal de Campo Erich Von Manstein fue uno de los mejores estrategas militares de la Segunda Guerra Mundial y uno de los más competentes de los generales alemanes. El mariscal ruso Malinovski escribió de él: “Teníamos al odiado Von Manstein por nuestro oponente más peligroso. Su maestría técnica en cada situación era incomparable”.
Nació como Erich Von Lewinski en Berlín el 24 de noviembre de 1887, siendo uno de los 10 hijos del matrimonio formado por general Eduard von Lewinski, oficial prusiano de artillería, y Helen von Sperling. En 1896, su padre fallece en un accidente militar y es adoptado por su tío Georg von Manstein, de quien heredaría su apellido y alcurnia. Tanto los Lewinskicomo los Manstein eran antiguas familias militares, pero sobre la primera pesaba cierta sospecha de ascendentes judíos, algo que, obviamente, no caía demasiado bien en algunos círculos nazis. Aunque, como muchos otros militares prusianos se vio seducido por el liderazgo de Hitler, nunca se unió al Partido Nazi, si bien, hizo gala de un marcado anticomunismo y antisemitismo.

Así pues, con 13 años se alista en el 3.° Regimiento de Granaderos de a Pie de la Guardia Prusiana y a los 16 años ingresa en la Academia Militar de Plöen, donde alcanza el grado de Alférez, especializándose en táctica militar. Para cuando empezó la Primera Guerra Mundial era ya Teniente del 2.º Regimiento de Granaderos, tomando parte en el Frente Occidental en la Batalla del Marne, donde fue herido de gravedad. Restablecido de sus heridas, en mayo de 1915 fue ascendido a Capitán, sirviendo durante el resto de la contienda como Oficial de Estado Mayor. En 1936 fue ascendido a Generalmajor (Mayor) y se dedicó al desarrollo de carros y cañones de asalto, pero el Ejército fue depurado en 1938 y el fue enviado a mandar una división de infantería en provincias, con el empleo de Generalleutnant (Teniente Coronel).
 
Al estallar la Segunda Guerra Mundial era el Jefe de Estado Mayor del grupo de ejército de Von Rundstedt y con él tomó parte en la Invasión de Polonia, tras la cual se trasladó al oeste. Al mando del XXXVIII Cuerpo de ejército (4 divisiones) en 1940 participa en la Invasión de Francia, donde adopta y perfecciona las tácticas de la “Guerra Relámpago” (Blitzkrieg) del General Heinz Guderian. Propone bajo este concepto una audaz acción en el bosque de las Ardenas, para romper las débiles defensas francesas y sortear la Línea Maginot. Esta idea no gustó en el alto mando del Ejército, que decidió desembarazarse de ese molesto oficial dándole el mando de un cuerpo en el este. Sin embargo, de camino a hacerse cargo de su nuevo destino, pudo cenar con Hitler y exponerle sus planes, que el dictador aceptó. Von Manstein logró un brillante triunfo en la campaña de Francia, lo que en junio de 1940 le vale el ascenso a General de Infantería y la Cruz de Caballero.
 

En 1941 recibe el mando de 56° Cuerpo Panzer asignado al Grupo Panzer de Hoepner como parte del Grupo de Ejército Norte en la Operacion Barbarroja. Mediante hábiles movimientos, avanza rápida y profundamente en el territorio enemigo y en 5 días recorrre 340 km y llega a las puertas de la ciudad de Leningrado. En septiembre de 1941 recibe el mando del 11° Ejercito y mediante un avance relámpago conquista la Península de Crimea, sin lograr rendir a Sebastopol que resiste el embate alemán, pero capturando 430.000 soldados rusos. La resistencia es tan feroz por parte de los rusos que se emplean medios nunca vistos y cantidades ingentes de piezas de artillería para ablandar la plaza. En 1942 por fin conquista Sebastopol y recibe el grado de Mariscal de Campo.
En noviembre de 1942 se le encomienda el mando del recién creado (Grupo de Ejércitos del Don), situado en la margen derecha del río DonVon Manstein era ahora responsable de defender un frente de unos 1.000 kms con una media de 60 divisiones, por lo que controlaba muchos más hombres que cualquier jefe de grupo de ejército aliado durante toda la guerra. Este nombramiento, sin embargo, fue el principio de su declive pues por entonces Hitler había asumido todo el mando militar y Von Mansteinno era de los que se limitaban a obedecer órdenes sin rechistar.
Su problema inmediato fue Stalingrado, ya que se le encomendó la tarea de liberar al VI Ejército de Friedrich Paulus cercado en dicha ciudad. La intención de Manstein iba más allá que la mera función de llevar suministros a los cercados; defendía que Hitler diese la orden de retirada al VI Ejército de StalingradoHitler sólo accedió a que se abriese un pasillo para llevar suministros y que un grupo de combate del VI Ejército saliese al encuentro del IV Ejército Panzer (General Hermann Hoth), el cual se había estancado en su progreso. Hoth logra acercarse a 50 km, pero Paulusno inicia la ruptura argumentando una aguda falta de suministros (según Paulus, el VI Ejército sólo tenía combustible para avanzar 35 km con los cerca de cien tanques que quedaban operativos en la plaza) por lo que se frustra la unión con las tropas de socorro. La contraofensiva rusa (Operación Urano) hace replegarse al IV Ejército Panzer a más de 200 km de la ciudad.

En esta primera fase de Manstein como jefe del Grupo de Ejércitos del Don, su actividad se vio frenada por continuas interferencias del Alto Mando Alemán: se desestimó y atrasó el repliegue del ejército del Cáucaso y se impidió la salida del grueso de los soldados de Stalingrado. A partir del desastre de StalingradoVon Manstein insistió a Hitler en que acortase el frente para conservar recursos humanos, pero ello iba contra el obstinado rechazo del Führer a abandonar territorio. Hitler le criticaba que era un general operacional, incapaz de llevar a cabo una retirada y aún menos una defensa, lo que era una simplificación injusta. La verdad es que las continuas interferencias desde arriba le habían impedido demostrar sus cualidades.
En febrero de 1943 recibe el comando del Grupo de Ejercitos Sur(unión del Grupo de Ejército del Don y el Grupo de Ejércitos A) y recaptura la ciudad de Jarkov el 15 marzo de 1943, seguida de Belgorod,ejecutando una de las mas brillantes ofensivas de la guerra. Participa en la Operacion Zitadelle (también conocida como Batalla de Kursk)donde se suscita la mas grande batalla de tanques en la historia, en el area de Prochorovka; en ella se encuentran el II Cuerpo Panzer SS delGeneral Paul Hausser y el 5° Ejercito de Tanques de la Guardia del Teniente General Pavel Rotmistrov, la cual termina con enormes pérdidas para ambos bandos, pero termina en una larga retirada de la Wehrmacht, que ya no se recuperaría del enorme golpe sufrido. A mediados de 1944 von Manstein desobedeciendo una orden directa de Hitler ordena a los Cuerpos de Ejercito 11° y 42° retirarse de la Bolsa de Cherkassy. En marzo de 1944 es relevado del mando después de agrias discusiones con Hitler, quien, a pesar de todo, le confiere las Hojas de Roble para su Cruz de Caballero.
 
En esos días una severa oftalmopatía contraída por el frío extremo le obliga a pasar al retiro, donde es internado en un hospital. A principios de 1945 evacuó a su familia desde la Prusia Oriental ante la ofensiva rusa hacia el Oeste para evitar que fuera capturada por los rusos, pero fue hecho prisionero por los británicos en mayo de 1945, siendo transferido en el otoño de 1946 a un campo especial para prisioneros de alto rango en Gran Bretaña y transferido de nuevo a Alemania en 1948.
En 1949 fue juzgado por un tribunal británico en Hamburgo por crímenes de guerra y sentenciado a 18 años de prisión. Los cargos eran complicidad en los asesinatos cometidos tras las líneas del frente por pelotones de exterminio de las SS (Einsatzgruppen). Lo curioso del caso es que su defensa fue costeada por un grupo de oficiales británicos que no estaban de acuerdo en que se juzgase al mariscal. Tras una delicada operación ocular, fue puesto en libertad 4 años después. En 1956 ocupó el cargo de Consejero de la Bundeswehr, reconstruyendo el ejército alemán de la posguerra, siendo el único de Mariscales de Campo de Hitler llamado a colaborar en la creacion del nuevo Ejército Alemán.
Durante su retiro escribió sus memorias en dos libros: “Victorias Frustradas” y “Vida de un soldado”. Murió a la edad de 85 años el 9 de junio de 1973, siendo enterrado con todos los honores militares en el cementerio de Dorrmark.

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Desfile del 7 de Noviembre de 1941

Publicado por El hijo del Ahuizote en noviembre 9th 2013

 

Soldados Rusos

Soldados Rusos

Para el mes de noviembre de 1941 la situación de la Unión Soviética, víctima del ataque alemán el veintidós de junio, era desastrosa. Se habían perdido inmensos territorios en la parte occidental del país, cientos de miles de soldados habían muerto y millones estaban presos. Las tropas alemanas nazis se encontraban a veintisiete kilómetros de Moscú y sus tanques podrían recorrer esa distancia en un día. El veintidós de octubre en la capital de la URSS se estableció el estado de sitio y comenzó la evacuación de los organismos del poder y de las representaciones diplomáticas al interior del país. Las autoridades a duras penas sofocaron el pánico de la población civil, que temía que Moscú, como sucediera en la guerra napoleónica de 1812, fuera abandonada.

En aquel entonces el Gobierno soviético reunió fuerzas militares suficientes para la contraofensiva pero hacía falta también un estímulo especial para enardecer los ánimos, tanto de las tropas como de la población.

Desde el año 1918 en la Plaza Roja de Moscú cada siete de noviembre se celebraba un desfile militar, el máximo evento para conmemorar la Revolución bolchevique de 1917 y demostrar el potencial de combate del Ejército Rojo. El desfile dentro de la ciudad sitiada y a punto de caer en manos enemigas por sus efectos morales podía tener una repercusión nacional y mundial equivalente a una operación militar de envergadura. Y así fue.

Preparativos

A finales de octubre de 1941 el líder soviético Iósif Stalin citó al general Gueorgui Zhúkov, comandante de las tropas que defendían la capital soviética. “Queremos celebrar en Moscú una sesión solemne con motivo del aniversario de la Revolución de Octubre y también un desfile militar. ¿Cree que la situación en el frente nos permitirá hacerlo?”, preguntó Stalin. “En los próximos días el enemigo no podrá realizar una ofensiva a gran escala, ha tenido grandes pérdidas y necesita reagrupar las tropas”, respondió Zhúkov.

Por su parte los alemanes también tenían previstas actividades festivas para el siete de noviembre de 1941. Seguro de un triunfo inminente, Adolf Hitler había ordenado un desfile para festejar la victoria sobre la Unión Soviética en la Plaza Roja de Moscú. En los depósitos de las tropas alemanas ya aguardaban los uniformes de gala.

Desde el cinco de noviembre la aviación soviética estuvo atacando permanentemente los aeródromos alemanes mientras que la guarnición de Moscú hacía entrenamientos nocturnos para la marcha. A los soldados se les explicó que estos ejercicios eran parte del entrenamiento de combate habitual.

El seis de noviembre se celebró bajo tierra (en el andén de la estación de metro Mayakóvskaya) una reunión solemne del Sóviet (consejo) de Moscú con motivo del 24.º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, título oficial de la principal festividad soviética. Después de la reunión Stalin informó a los máximos representantes del Partido Comunista y a las autoridades de Moscú de la hora del desfile en la Plaza Roja.

Sería el siete de noviembre a las ocho de la mañana, dos horas antes de lo habitual. A esas horas en Moscú aún es de noche y la baja visibilidad no permitiría un ataque de la aviación alemana, además los meteorólogos habían pronosticado nieve.

Los comandantes de las unidades que participarían en el desfile recibieron las órdenes correspondientes a las once de la noche del seis de noviembre. Los invitados civiles se enteraron de que debían acudir a la Plaza Roja a unas tres horas de la ceremonia militar.

En la madrugada del siete de noviembre se iluminaron las estrellas rojas instaladas en las torres del kremlin de Moscú. Desde los inicios de la guerra estaban cubiertas con fundas de camuflaje.

Desfile

El desfile, con la participación de 24 000 efectivos militares, arrancó a las ocho de la mañana y duró veinticinco minutos, incluido el discurso de Iósif Stalin. El gobernante soviético apeló en especial al patriotismo del pueblo ruso: “¡Que les inspire en esta guerra la imagen valerosa de nuestros grandes antepasados: Alexandr Nevski, Dmitri Donskói, Kuzmá Minin, Dmitri Pozhárski, Alexandr Suvorov, Mijaíl Kutúzov! ¡Que los proteja la bandera victoriosa del gran Lenin!”.

Stalin se mostró seguro de que los soviéticos no solo defenderían su patria, sino que además liberarían también a otros pueblos: “¡Sean dignos de esta misión!”, dijo el líder soviético.

Stalin tuvo que repetir este discurso ocho horas más tarde. Los camarógrafos no estaban informados de que el desfile sería antes de la hora habitual y los técnicos llegaron a la Plaza Roja a las ocho de la mañana para hacer los preparativos y comenzar el trabajo a las diez. Pero no tuvieron tiempo. Aunque finalmente lograron tener conectada la cámara durante el discurso del secretario general, la grabación de la imagen sincronizada con el sonido falló.

Nadie se atrevió a pedirle a Stalin que subiera de nuevo a la tribuna del mausoleo de Lenin. En su lugar se construyó una reproducción en una sala del palacio del Kremlin. La pintaron del color del mármol del mausoleo y abrieron las ventanas de la sala para que bajase la temperatura ambiente y de la boca de Stalin saliera vaho como si todo en realidad transcurriera al aire libre en la Plaza Roja. Finalmente, no se consiguió el efecto del vaho pero nadie advirtió el error técnico. El discurso fue incluido en el documental La derrota de las tropas alemanas fascistas cerca de Moscú, que obtuvo en 1942 el premio Oscar de la academia cinematográfica de Estados Unidos.

Los soviéticos escucharon el reportaje sobre el desfile en vivo por la radio nacional. Unos días más tarde las copias del documental se proyectaron en los cines. En la película se pudo ver a los combatientes bien abrigados, alimentados, armados y disciplinados.

Hubo un episodio más que no entró en el documental. Desde la línea del frente para el desfile a Moscú llegaron quince tanques T-34. Los tripulantes fueron avisados de que durante el desfile podría ocurrir un ataque alemán, por lo tanto todos deberían permanecer listos para el combate. Durante el desfile uno de los tanques que cerraba la columna comenzó a patinar sobre la nieve a la entrada de la Plaza Roja. El comandante del tanque informó de que tenía problemas. Los comandantes de los dos T-34 que ya habían pasado la tribuna de autoridades, el mausoleo de Lenin, de pronto dieron la vuelta y tomaron el sentido contrario. Los tanquistas pensaron que de verdad había comenzado el ataque alemán y acudieron a la ayuda de su compañero de armas.

Una anécdota curiosa se hizo famosa gracias al director de la orquesta que tocó en el desfile, Vasili Agapkin. Tras permanecer de pie varias horas en la Plaza Roja en medio del frío invernal, sus botas se quedaron adheridas al podio: el hielo se había transformado en una especie de cola. Cuando a los músicos se les dio la orden de ceder el paso a las tropas motorizadas, Agapkin no pudo arrancar las botas del suelo y lo llevaron a un lado de la plaza pegado al podio.

Después del desfile la mayoría de las tropas se dirigió a los puestos de combate en los alrededores de la capital soviética. Pocas semanas después comenzó la ofensiva y los alemanes perdieron la batalla de Moscú.

Sin embargo, los uniformes de gala para el desfile alemán del siete de noviembre en la Plaza Roja no se quedaron sin uso. Los oficiales y soldados nazis, presos o muertos, los tenían puestos sobre el uniforme de combate para protegerse del frío. Seguros de conseguir la victoria antes del invierno, las tropas invasoras no disponían de suficiente cantidad de ropa de abrigo.

El escritor ruso, fusilero de la época de la Gran Guerra Patria, Vladímir Kárpov destacó: “Aquella marcha de las tropas soviéticas fue un desfile de reto, un desfile de desprecio hacia el enemigo, el amanecer de una victoria que todavía estaba muy lejos pero de la que ya existía el presentimiento”.

La tradición de las marchas militares en la Plaza Roja de Moscú se reanudó el veinticuatro de junio de 1945. Aquel fue el desfile de la victoria de la Unión Soviética en la Gran Guerra Patria.

Fuente: http://rusopedia.rt.com/historia/issue_277.html

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